Pablo Fazio y Marcelo Cerdán le dieron vida a un proyecto que apunta alto. Otro Mundo, fabricada en la Cervecería San Carlos, Santa Fe, es una cerveza roja que viene en envase de medio litro.
¿Cuántas anécdotas se esconden detrás de un emprendimiento cervecero? ¿Cuánto de certezas y sobresaltos puede albergar un sueño? ¿Con qué instrumento se mide el tezón del empresario que decide a ir por todo aún cuando nadie le asegura nada? ¿Cuánto vale una idea? ¿Qué extraña energía se pone en juego para que dos hombres se asocien y plasmen un proyecto? ¿Cuánto cuesta ser distinto? ¿Cómo se evita la masificación? ¿Cómo es eso de perseguir utopías? Las preguntas se suceden, algunas de las respuestas las podemos encontrar en la experiencia vivida por Pablo Fazio y Marcelo Cerdán, CEO y maestro cervecero, respectivamente, de Otro Mundo, la cerveza que vino a sacudir el mercado argentino.
MundoCerveza: ¿Cómo surgió Otro Mundo?
Pablo Fazio: Tengo este bar (Van Koning, Baez 325. Las Cañitas) desde hace 5 años. En la crisis del 2002 empecé a notar que iba a tener un problema porque conocía el público de este bar y si me quedaba sin cervezas, no iba a tener nada diferente que ofrecerles. Para venir a tomar Quilmes o Heineken van al bar de la esquina de la casa.
Entonces empecé a investigar adonde estaban los tipos que hacían cerveza artesanal. Fui a visitar el fenómeno de los cerveceros, estuve en Tandil, en Santa Clara del Mar, Bariloche, y cuando volví tenía una sensación agridulce.
Me encontré con un montón de gente que tiene muy buena voluntad, son emprendedores y ojalá les vaya muy bien, pero no era lo que yo estaba buscando. Yo necesitaba otra cosa desde todo punto de vista. Desde la publicidad que hacían, las condiciones en que entregaban el producto, que no era lo que yo esperaba. Hasta ese momento yo era sólo un opinador de la cerveza, un consumidor con un poco más de experiencia que otros por haber tenido otro bar y haber probado cervezas diferentes. Sólo podía decir me gusta o no me gusta, me gusta la botella o la etiqueta, o no.
Me metí en internet y descubrí un curso que daban en San Martín, y me anoté. No porque quisiera hacer cerveza. Yo soy licenciado en Ciencias Políticas, ex funcionario, trabajé en una multinacional hasta agosto.
No tenía la fantasía de ponerme a fabricar cerveza. Ahí lo conocí a Marcelo Cerdán. Mucho después me lo volví a encontrar y le presenté el proyecto. Originalmente yo quería hacer una especie de venta de cervezas especiales seleccionadas. Ir al interior del país, comprarles y venderlas acá. El mercado está completamente virgen en eso.
MC: Y Cerdán era la persona indicada.
PF: Cerdán me dijo que no se podía, que hacía falta mucha plata, me puso todos los peros. Y yo le dije que no se hiciera problema por la plata, que me dijera qué hacía falta y yo me encargaba de conseguirlo. Cuando tengo una idea, no paro hasta hacerla.
Empezamos a trabajar y se generó esa mística que permite que dos personas decidan hacer algo juntos, no puedo darte realmente cuáles fueron las razones.
Después de hacer muchas cuentas dijimos: si hay que montar una cervecería para hacer esto, no tiene sentido. Para hacer lo que yo quería había que tener una embotelladora, una pasteurizadora, no dos tachos en el fondo de casa. Un día, de casualidad, estábamos en una reunión y había un tipo ahí dando vuelta que estaba con el tema de los vinos, y él me sugirió ir a ver a Jorge Luna en Santa Fe, el dueño de Cervecería San Carlos. Una tarde caímos en la estancia de Luna y hablamos del proyecto.
El dijo: lo vamos a hacer, pero no te quiero poner fechas. Tenemos la planta alquilada y no nos están pagando. Hay algunos problemas, juicios -la planta había pasado a manos de Bieckert, luego comprada por Quilmes-. Esta es la única cervecería que no está en manos de las multinacionales, es la única argentina. Yo lo ayudé con el tema del juicio que mantenía, y después de dos años la recuperamos. Eso fue en junio de 2004. Mientras tanto yo seguí trabajando en el proyecto y se nos ocurrían nombres que eran ridículos, y otros que no. Anotábamos y seguíamos adelante. Hubo momentos en que quería mandar todo al carajo.
MC: ¿Y la razón del nombre?
PF: Es más un concepto que una marca. Yo todo el tiempo decía que le quería mostrar a la gente que hay otro mundo de la cerveza, que la cerveza no es eso que están acostumbrados a tomar. Que en Argentina los monstruos de la cerveza son todo lo mismo, lo único que hacen es diluirlo más o diluirlo menos. Acá la cerveza no compite por el sabor o el producto, la batalla está planteada en el campo de la publicidad. Y a mí eso me parece horroroso. Hay otro mundo en cervezas, hay mucha más variedad que en el vino. Se lo propuse a Marcelo, me metí en la web de las marcas y no estaba registrada. Y la registramos.
Cuando entramos a la planta de San Carlos, era Vietnam. No se podía empezar porque estaba rota una cosa, desmantelada la otra, era un caos. Tardamos seis meses para empezar a producir.
MC: ¿Qué acuerdo firmaron con San Carlos?
PF: Tenemos un acuerdo con la prioridad para la compra de la planta y un arreglo de exclusividad para la producción de este tipo de cervezas. Ellos son nuestros proveedores y elaboran bajo licencia nuestra. Ellos son el establecimiento productor y por la reglamentación argentina el que hace la inscripción del producto es el establecimiento. Los titulares de la marca somos nosotros.
MC: ¿San Carlos elabora otras cervezas?
PF: Esa fábrica sigue produciendo la cerveza San Carlos, que la exporta a Uruguay. El problema de San Carlos es que están peleando en un mercado adonde tienen pocas posibilidades de ganar. La cerveza como fenómeno regional desapareció, y como fenómeno regional en Santa Fe, tenés a Santa Fe. Yo no estoy dispuesto a dar la pelea por ganar ese mercado, porque es mucho volumen, mucha inversión publicitaria para recuperar cierta participación, y el mercado ese es muy difícil de luchar. La planta es muy grande, abastecía en su momento el 7 por ciento del mercado argentino, es enorme. Tiene una pasteurizadora más grande que este bar, la línea de llenado ocupa una cuadra. La oportunidad de esa planta es que a nosotros nos vaya bien y se pueda reconvertir para fabricar cervezas especiales.
MC: ¿Cuánta cantidad producen?
PF: La mínima unidad de producción que tenemos son 400 hectolitros, que fue lo que hicimos para este primer cocimiento. Nuestro objetivo en el primer año es hacer un cocimiento mensual. Yo no hubiera elegido esa cantidad para arrancar porque necesitó mucho capital de trabajo y me obliga a tener un stock que tengo que rotar porque es un producto perecedero. Pero somos muy optimistas. En lo comercial teníamos claro que no vamos a armar una distribuidora y le íbamos a dar el negocio a otros. Y lo está haciendo Wine Company, en Capital Federal, y son muy optimistas. Para supermercados tenemos otra distribuidora y para exportación necesitás agentes de exportación que sepan del negocio.
MC: ¿Ustedes alquilan la planta de San Carlos?
PF: Pagamos un precio por litro envasado. La elaboración la hacemos toda nosotros. Las materias primas íntegramente son nuestras. Compramos la malta, hacemos la receta… Toda la supervisión del proceso productivo la hace Marcelo de punta a punta. Además es el director de operaciones, todo lo que es distribución y logística -sacar la mercadería de la planta y traerla para acá-, luego pasa a manos de nuestro otro socio, Lucas Alvarez, que es el director comercial y tiene experiencia en el tema.
MC: ¿Por qué decidieron hacer una cerveza roja? Ya rompen el esquema desde el color.
PF: Tiene que ver con el concepto. La gente piensa que la cerveza es rubia o es negra. Bueno, nosotros vamos a mostrarle que puede haber cerveza roja. Ibamos a hacer una cerveza con menos volumen alcohólico, pero decidimos diferenciarnos: todas tienen 4,5, nosotros le pusimos el doble. Todo es una cuestión de fe, la marca es una arbitrariedad. Me contacté con 50 cristalerías del mundo y traje envases de China, Polonia, Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Hungría… Y cuando las tuve todas encima elegía esa.
MC: ¿Por qué 500 centímetros cúbicos?
PF: Para diferenciarnos. Todos hacen 330 o porrón, yo voy a hacer medio litro. Fue así.
MC: ¿Qué porcentaje se embotella y cuánto es destinado para ser tirada?
PF: El diez por ciento, aproximadamente, va para ser tirada. Básicamente porque no estamos en condiciones de tener muchos puntos de venta tirada con infraestructura propia. Tenemos que ir buscando los clientes, que por la rotación justifiquen que hagamos la inversión de poner una choppera. Pero lo vamos a ir haciendo. Todo junto no se puede.
MC: ¿Dónde se puede conseguir Otro Mundo?
PF: Hoy si vas al Sheraton podés tomar Otro Mundo, si vas al Hotel Faena, también, en el Central, Once, Diamante el Druid Inn. Tenemos cien puntos de venta en Capital Federal. No le ponemos fuerza a venderla en lugares que no nos interesan. Nuestra apuesta es crecer ahí. El producto tiene que estar en estos lugares porque es de primera, y así lo dicen los especialistas, no sólo yo. Nos escribe gente diciendo: ustedes van a enseñarles a los argentinos a tomar cerveza. Así dan ganas de ponerle el pecho a todo esto.
MC: ¿Cómo piensan seguir?
PF: Vamos a mantener este estilo siempre. Estamos atrasados dos meses en el plan. Pensábamos largar en agosto y salimos en octubre. En verano queríamos lanzar una Summer Golden Ale, que es una rubia de 4,5 grados, con tonos cítricos, media estacional. También para hacer honor a la tradición estacional que hay en el mundo. Todas las cervecerías tienen una cerveza de verano. Y cuando llegara el otoño ibamos a hacer una Tripel Honey, que tiene 12 grados y es medio rubia, con una adición de miel, especial para el frío. Yo me muero por hacer una cerveza de trigo, pero es muy difícil porque hay que tomarla muy fresca. Se debe consumir en 15 días y el período ópitmo de consumo es muy cercano al de elaboración. Con lo cual tenés que tener muy aceitados los canales de distribución.
MC: ¿Cómo se manejan con los insumos? ¿Tienen asegurado el abastecimiento?
PF: Le compramos la malta base a Cargill en Bahía Blanca, las maltas especiales las traemos de Alemania y el lúpulo de Inglaterra. Conociéndolo a Marcelo, antes de cambiar una receta, se toma el avión a Inglaterra y la trae en un bolso. Estoy despreocupado de eso. Ante un escenario de crecimiento, yo voy a crecer. Si hay que pedir más plata, pediremos. Nunca le voy a poner el pie en la cabeza del crecimiento de la empresa.
MC: ¿Y en el rubro comunicación?
PF: Tenemos una campaña en la vía pública y la cobertura por televisión en Fashion TV y Much Music. También estaremos en MTV.
Anécdota Paren las rotativas…la tapa no tapa.
Estaba todo listo. El lanzamiento de
Otro Mundo era un hecho. Los nervios del comienzo, de años de investigación, reuniones y trabajo ya eran parte del pasado. Sólo faltaba apretar un boton de la línea de embotellado y la cerveza soñada ya comenzaba el viaje hacia miles de consumidores.
Llegó la hora. Pasaron las primeras botellas, los corazones dejaron de latir para galopar. Hasta que de pronto, esos mismo corazones se paralizaron. A alguien se le ocurrió mirar cómo quedaban las botellas de medio litro tapadas. Así fue cuando surgió lo inesperado: las tapas quedaban torcidas, el proceso de embotellado era deficiente.
Momento de incertidumbre. Miradas de desolación, desesperación, desconcierto. Comienzo de un camino de búsqueda de respuestas. No fue ese el día en la que se logró detectar el inconveniente, ni al día siguiente ni al otro día. Pasaron alrededor de veinte larguísimos días en los que la tapita de la discordia pasó por análisis de todo tipo: entendidos y no tanto, ingenieros, consultas a “gurues”…
La solución no aparecía, la cerveza estaba hace tiempo elaborada, la desesperación era ama y señora.
Pero llegó el día en el que un genio, un iluminado o simplemente alguien observador detectó que en realidad el problema no era la tapa sino la botella, ya que el labio del pico, donde debía encastrar la tapa era más grueso que lo habitual. Eureka!!!!
El final de la película de “terror”: las tapitas con el logo impreso quedaron para otra ocasión y fueron reemplazadas por otras de “emergencia” color blanco hechas con una vieja fabricadora de las botellitas de chocolatada cindor.

hola, estoy por abrir un patio chopero. soy del interior de Santa Fe, vivo en una ciudad de 15 mil habitantes llamada El Trebol. cuento con un local muy bueno y amplio ubicado en el centro de la ciudad y estoy buscando un proveedor, ofresco exclusividad en la compra. quedo a la espera de su comentario. muchas gracias!
Hola Preguntas La fabrica queda en San Carlos Santa Fe-Tienen dias y horarios de visitas
y la ultima me dijeron que tienen un museo
gracias por responder
Jorge