El gobierno de la ciudad capital de España estudia por estos días el marco normativo que se le debería aplicar al fenómeno de las bicibirras, un sistema de transporte en el que varias personas pedalean mientras beben cerveza.
En Madrid son muchas las empresas que ofrecen el alquiler de estos vehículos, con capacidad de unas 20 personas, que avanzan a pedales a medida que los usuarios consumen la cerveza que se sirve tirada desde una canilla. Cada unidad lleva un conductor que es el único que debe permanecer sobrio.
Uno de los cuestionamientos planteados es el consumo de alcohol en la vida pública y el hecho que, excepto el que maneja, todos los participantes pueden llegar a emborracharse, lo que puede transformarse en algo riesgoso, peligroso.
En origen de la bicibirra se dio en los Países Bajos, a finales de la década del ‘90, cuando Henk en Zwier van Laar las puso en las calles de Ámsterdam, con la idea de ofrecer un bar móvil con publicidad. Enseguida los usos se multiplicaron hasta llegar a la actividad actual.


