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Final de Fiesta

Fueron once días de festejos cerveceriles. Diversión afuera y adentro del Patio Cervecero, todo un pueblo movilizado alrededor del Oktoberfest, miles de litros de cerveza, turistas por doquier. La edición 2005 culminó ayer con la jornada destinada a la gente de Villa General Belgrano. Salud.

Los caminos de ingreso a Villa General Belgrano pre anuncian la belleza con la que se encontrarán los visitantes de este pueblo anclado en el corazón del Valle de Calamuchita, en Córdoba. Un paraíso ubicado a 88 km. de la capital provincial y a 750 km. de Capital federal.
Esos paisajes serranos son los que albergan a alrededor de 100 mil turistas cada año durante los once días de la Oktoberfest, la Fiesta Nacional de la Cerveza. Allí estuvo MundoCerveza.com durante el segundo y último fin de semana del evento. Y los enviados especiales, a pesar de la cerveza, lograron sacar fotos y recordar lo que sigue.

El Patio Cervecero

Fue inaugurado en 1996 y se encuentra en el centro de la ciudad, enfrente a la Municipalidad. Se trata de un predio de aproximadamente tres hectáreas en las que se pueden encontrar artesanías, regalos de todo tipo, ropa alegórica, comida y, obviamente, hectolitros de cerveza.

El Patio cuenta con un escenario construido sobre uno de los laterales y es el epicentro de los espectáculos brindados por decenas de colectividades. Danzas, orquestas, elección de la Reina y los espiches (pinchaduras de barriles) conforman la oferta constante para el público.
Al ingresar al predio, a la derecha están ubicadas las cervecerías artesanales, enfrente las industriales y en el extremo izquierdo está la oferta gastronómica. Aunque en rigor de verdad, en todos los casos entre las comidas había bebidas y entre las cervecerías se podían encontrar algunos fiambres o distintas carnes asadas.
Dentro del sector al que se ingresa previo pago de una entrada (el precio varía según los días y va de los $ 4 a los $ 12), y antes de entrar al Patio Cervecero están ubicados los stands de recuerdos y regalos. Chops de cerámica, remeras, peluches, alfajores, gorro, bandera y vincha… sí, la oferta es variada.

Personajes

En la Fiesta de la Cerveza se pueden encontrar desde los mejores trajes típicos de los más diversos países como personajes que más que rozar lo ridículo lo abrazan con todas sus fuerzas. Puede verse a dos vikingos soportando el calor estoicamente (sol pleno y temperaturas de 30 grados), a dos estudiantes de medicina tomando cerveza en papagayos (correctamente esterilizados), grupos de jóvenes con enormes pelucas negras, algún gaitero trucho y un muchacho que quiso evitar las colas permanentes para hacerse de una cerveza y optó por un barrilito de 3 litros y una manguerita para ir chupando (el término puede ser muy coloquial o chabacano, pero nadie puede negar que la gente que va a la Fiesta en lugar de beber o tomar, chupa).

Gastronomía

Tanto en el interior del predio, como en los alrededores, la variedad es una de las características destacadas de la gastronomía de Villa General Belgrano. Hay comidas para todos los gustos: platos alemanes típicos y opciones tan argentinas como el lechón, el asado vacuno, el cabrito, fiambres, quesos y hasta las pizzas. Sin embargo, en general las porciones son escasas o no guardan demasiada relación costo-beneficio, más allá del lógico incremento de precios ocasional y la calidad de los productos. Valga como ejemplo la picada, tanto dentro como fuera del Patio: lo que se ofrece para cuatro personas apenas alcanza para dos (el dato está basado en cuatro experiencias en diferentes locales y puestos).
Para quienes quieren probar las comidas tradicionales de Alemania y sentir por un instante que están en Munich, las opciones son realmente variadas y muy atractivas.

Variedad de cerveza

La sensación generalizada, luego de varias consultas y comentarios oidos al pasar, es que la oferta de cervezas fue escasa. En total, las marcas presentes fueron ocho, de las cuales dos eran industriales y las restantes artesanales.
Varios de los visitantes que lo hacían por primera vez manifestaron que la expectativa era mayor a lo que efectivamente encontraron. En este punto, turistas y algunos organizadores coincidían que la ausencia de Quilmes -con sus variedades- y CCU hicieron mella en el espectáculo en general y en la oferta de cerveza en particular.

Organización

El domingo a media mañana, el intendente Daniel Favot brindó una breve conferencia de prensa y comentó algunos pormenores de la organización. La seguridad, la variedad gastronómica, la distribución de espacios en el predio, las plazas hoteleras y la negociación con cada cervecera son sólo una parte del enorme trabajo que realizan los organizadores cada año para que el Oktoberfest sea una verdadera fiesta.

Para que el descontrol lógico de todo evento multitudinario en el que la ingesta alcohólica es incesante, la Villa recibe un importante refuerzo policial, encargado de evitar disturbios y de desalojar el Patio cuando las peleas se generalizan o se corre el riesgo de perder el control de la situación. Queda claro que no es una tarea sencilla, pero que el objetivo se logra cada noche.

Otro de los puntos naturalmente conflictivos es la oferta de albergues y plazas gastronómicas. Una situación que se repite año a año y que es casi imposible de resolver: la estructura de la Villa está preparada para 6 mil visitantes y en un fin de semana de la Fiesta de la Cerveza la demanda puede ascender a alrededor de 25 mil. El colapso es lógico, ya que es impensable sostener una estructura mayor durante varios meses ociosos pensando solamente en este tipo de eventos. Esto hace que mucho de los visitantes deban alojarse en pueblos alejados del centro del festejo.

El aprendizaje de tantos años (la primera edición fue en 1964) hizo que la Organización concluyera que es necesario evitar que se incremente demasiado el número de visitas, ya que de ser así los inconvenientes seguirán multiplicándose y el control se tornará aún más complejo. El intendente reconoció que ese fue el motivo de la ausencia de publicidad en grandes centros urbanos como Buenos Aires y que hay que evitar la tentación de continuar creciendo sin la certeza de poder hacerlo debidamente.

Todo el pueblo

Está claro que la Fiesta involucra a todo el pueblo. Se respira Oktoberfest en cada rincón de la Villa y cada habitante cumple una función esencial en el engranaje organizativo. Las casas de comida refuerzan sus servicios (aunque siguen siendo insuficientes), el control de tránsito está a cargo de gente capacitada en los días previos, los empleados municipales ponen todo al servicio del turista. Los seis mil lugareños sienten y saben que esa es la gran fuente de ingresos y trabajan a conciencia para que todo fluya naturalmente.

En las calles céntricas tanto como en los accesos al pueblo, la vedette es la cerveza. No es extraño ver gente con su reglamentaria botella a las 10 de la mañana, a las 5 de la tarde y a las 12 de noche. Afuera del patio las industriales sacan un cuerpo de ventaja sobre las artesanales, representadas sobre todo por dos créditos locales: Brunnen y Viejo Munich.

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