La 39º Edición de la National Homebrew Competition tuvo su ceremonia de premiación en la ciudad estadounidense de Minneapolis, en el Estado de Minnesota. La información fría indica que hubo centenares de cerveceros compitiendo, estilos nuevos y tradicionales, grandes productos y todo lo que sucede año tras año. Pero en 2017 hubo una particularidad: un sacerdote ganó el certamen.
La crónica señala que “Jeff Poirot es un sacerdote que junto con un amigo fabrica cerveza artesanal como pasatiempo y que ganó un campeonato nacional de maestros cerveceros en Estados Unidos”. Y añade: “El presbítero de 43 años es párroco de la Iglesia de la Sagrada Familia en la ciudad de Fort Worth, ubicada en el estado de Texas. Todos los martes por la tarde, el sacerdote va a la casa de su amigo Nick McCoy y juntos fabrican cerveza en el garaje de este último”.
Poirot y McCoy comenzaron a participar en el concurso cervecero National Homebrew Competition hace tres años, pero este año ha sido la primera vez que ganan el premio Ninkasi, que se otorga a los cerveceros que han acumulado más puntos en las 33 categorías. Ambos recibieron el premio tras obtener el primer lugar en las categorías de Strong Belgian & Trappist Ale y Specialty IPA.
En declaraciones al Star Telegram, McCoy, que se declara católico y tiene un negocio de imprenta, destacó que preparar cerveza con el sacerdote es “pasar el tiempo con un buen amigo”. Por su parte, el sacerdote expresó que él y McCoy se especializan en preparar la tradicional cerveza trapense que fue creada en la edad media por los monjes belgas.
Según se supo, ambos han viajado a diversos monasterios trapenses para visitar cervecerías tradicionales en distintas partes del mundo. La cervecería más famosa que han visitado es la Westvleteren, propiedad de los monjes trapenses belgas. Estos religiosos fabrican la cerveza Westvleteran 12, considerada como la mejor del mundo.
El sacerdote compartió que ganar el premio fue una gran alegría y que este pasatiempo no interfiere con su trabajo pastoral.
“Mi horario siempre es agitado, surgen cosas inesperadas. Hay días en los que le he dicho a Nick ‘vas a tener que terminar de preparar la cerveza solo porque tengo que irme’. Él entiende, no siempre es fácil, pero a veces tengo que ir a lugares como el hospital para atender a la gente. Hay momentos en los que mi trabajo como sacerdote tiene la prioridad”, expresó.
Fuente: aciprensa.com



