En la bahía, el campo de regatas, velas oscuras y los pequeños, a color. Entraba el embat. En el paseo hacia el Parc de la Mar se escuchaba «el pueblo unido jamás será vencido», coreado por grupos anaquistas. Arriba, en el paseo de la Muralla no paraban de rendirle homenaje a la rubia, nacional y extranjera; también local. La Feria de la Cerveza de Palma fue punto de celebración de 1 de mayo con el viento a favor.
La primera edición de una iniciativa que quiere ser anual y alcanzar eco internacional –para ello cuenta con el apoyo de la Fundación Turismo Palma de Mallorca, así como de empresas privadas y de Cort– se abrió el pasado fin de semana con lluvia, por ello, el alcalde, Mateo Isern y su hombre de confianza en Turismo, Álvaro Gijón, hicieron ayer el paseíllo de inauguración oficial. Gijón anunció que la Ber Palma se prolongará una semana más, hasta el 12 de mayo.
Miles de ciudadanos quisieron celebrar el festivo: «Hoy queremos olvidarnos. Es fiest, ha salido el sol y la cervecita apetece», decía un turistal.
No muy lejos, se hacían calotipos aquellos que por 10 euros querían regresar al pasado. Otros buscaban ser inmortalizados en un dibujo a mano alzada. Koldo Royo sumaba adeptos a su perrito mallorquín, a un día del cierre de su restaurante en el Paseo Marítimo.


