La cervecería apeló a la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia para que le permitan participar del Baires Beer Festival en Costa Salguero.
A pocas horas del inicio del Baires Beer Festival estalló la polémica.
La cervecería Otro Mundo, elaborada en la planta de San Carlos, provincia de Santa Fe, apeló a la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia denunciando que los organizadores de la fiesta, la empresa Baires Entertainment, a instancias de C.A.S.A Isenbeck, main sponsor, no le permitían participar del evento que tendrá lugar los días 9, 10 y 11 de este mes en Costa Salguero. Y el organismo en cuestión le dio la derecha a los reclamantes.
De acuerdo a lo expresado por Pablo Fazio, de la empresa Otro Mundo, todo comenzó cuando tras haber acordado condiciones en diciembre último para tomar parte de la fiesta cervecera más importante que tiene lugar en Buenos Aires, recibieron la noticia por parte de los organizadores de que no podrían participar ya que Isenbeck, el main sponsor, no lo veía con buenos ojos a raíz de que consideraba a la primera como cerveza industrial y no como artesanal, tal como Otro Mundo se presentaba -es decir pelearían por el mismo segmento de consumidores-.
De esta manera, el 8 de febrero se presentaron ante Defensa de la Competencia denunciando lo ocurrido, y el organismo, teniendo en cuenta la proximidad del evento, se expidió en tiempo y forma, intimando a Baires Entertainment a permitir la participación de Otro Mundo en el Baires Beer Festival 2006.
La denuncia tomada por Defensa de la Competencia dice que los organizadores consideraron que Otro Mundo «está en sus inicios, tiene una pauta publicitaria mayor a cualquier artesanal y que potencialmente tiene un crecimiento más grande que cualquier artesanal, refiriéndose a Isenbeck». Además, «aún cuando los volúmenes de producción de Otro Mundo son pequeños y es otro tipo de cerveza la que ofrece respecto a la de Isenbeck, ambas empresas apuntan a un sector del mercado con similares características».
Luego de atender los reclamos del denunciante, que manifestó que el Baires Beer Festival es una oportunidad única para presentar su producto de manera masiva en el mercado, Defensa de la Competencia dispuso que «Baires Entertainment e Isenbeck reincorporen a Otro Mundo en el evento y le otorguen el espacio necesario, bajo las mismas condiciones de mercado que las restantes productoras de cerveza artesanal participantes de dicho evento«. La resolución lleva la firma de los vocales Diego Pablo Povolo, Horacio Salerno y Humberto Guardia Mendonca.
Otro Mundo no se presentará en esta edición del festival, dado que no se dan las condiciones necesarias. Fazio, por último, explicó que no existen parámetros concretos para determinar que una cerveza sea industrial o artesanal. «El Código Alimentario Nacional no tiene definición sobre cerveza industrial, artesanal u otras categorías», enfatizó.
Los acusados responden
En la otra vereda estaban C.A.S.A Isebenck y Baires Entertainment, directamente acusados por Otro Mundo. Cecilia Artusi, jefa de prensa y vocera de la cervecería, explicó que todo había tomado dimensiones desmesuradas. «Para nosotros Otro Mundo es industrial porque elabora en grandes cantidades en la cervecería San Carlos, y lleva adelante campañas publicitarias a gran escala».
Sin embargo, Artusi despegó a Isenbeck de la polémica argumentando que «se trató de un malentendido entre los organizadores y Otro Mundo, nada más». De esta manera negó que ellos como empresa le hayan bajado el pulgar a una supuesta competencia, impidiendo su participación en el festival.
En esto de pasarse la pelota la cosa no terminó ahí. Federico Zanettin, director de Baires Entertainment, optó por las pocas palabras y apenas dijo «nosotros no tenemos nada que ver con esto. Es un problema de ellos, de Isenbeck y Otro Mundo. Nosotros no podemos hacer nada contra nuestro main sponsor. El problema fue entre ellos, nosotros ya fuimos notificados».
Lo cierto es que la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia tomó «una medida correctiva», tal cual expresa el documento, en lo que ellos consideraban un atentado a la libre competencia, aunque el problema haya tenido tres patas y dos de ellas prefieran mirar para el costado.