El blogger Cervecero «Privni Filosof» abre el debate acerca de la vision de los medios sobre el mercado cervecero.
Se pregunta: «A ver qué piensan ustedes: ¿Qué es mejor, que los medios no hablen sobre cerveza (como bebida, no como marca) o que hablen de manera superficial, publicando artículos llenos de inexactitudes?
La revista argentina Brando, en su edición online (y seguramente también en la edición de papel) publicó una nota titulada «Las Mejores Cervezas». Como se imaginarán, apenas vi el enlace en la edición digital del diario La Nación fui enseguida, hasta cierto punto sabiendo lo que me iba a encontrar, un grandes éxitos de inexactitudes y superficialidad «periodística».
El artículo firmado por Ignacio Rivelli empieza mal. No fueron los babilonios sino los sumerios los que «inventaron» la cerveza. Los babilonios no aparecerían en escena sino hasta un par de civilizaciones mesopotámicas más tarde. De hecho, es muy posible que los sumerios tampoco hayan inventado la cerveza, sí fueron los primeros en dejar registros arqueológicos al respecto, pero se cree que la cerveza fue inventada mucho antes, juntamente con el nacimiento de la agricultura.
El segundo párrafo cierra con:
«Fusiones, fuertes inversiones y sofisticación son las marcas actuales de este mercado.»
Olvidándose mencionar los aspectos más negativos de la consolidación de los mercados cerveceros.
Pero la superficialidad en serio empiezan a partir del cuarto párrafo.
«Porque en el mundo existen decenas de estilos, cada uno con sus características (tipo de cereal, nivel de tostado, origen del lúpulo, levadura utilizada), una comparación indiscriminada en busca de la mejor cerveza podría resultar injusta. Por eso, Brando dividió la totalidad de las cervezas en cuatro categorías -Stouts, Pilsens, Summer Beers y Belgas- y junto a un bureau de expertos ofrece estos resultados.»
A continuación, el Sr. Rivelli pasa a dividir la totalidad de las cervezas en cuatro categorías. Solamente en la República Checa las cervezas están divididas en siete categorías, según los premios otorgados por Sdružení přátel piva. Además de ello, las cuatro categorías son tan arbitrarias que carecen de todo sentido. ¿Stouts? ¿Por qué no Porter? ¿Pilsen? ¿Por qué no Bock? ¿Summer Beers? Aparte de la tilingada (Cervezas de verano es una excelente expresión en nuestro idioma), me gustaría saber de dónde sacaron tal categoría, habrán querido decir «Cervezas de Estación» (Season Beers en Tilingoland). ¿Belgas? ¿Por qué no británicas, alemanas o checas? Eso sin tener en cuenta que la «categoría» es increíblemente amplia. Me gustaría también saber quién formó parte del «bureau de expertos».
La descripción de las categorías, en los primeros dos casos es bastante aceptable, aunque podría haber ahondado un poco más en el motivo del éxito de la Pilsen (su aspecto). Para darle un poco de crédito, cierra muy bien el párrafo sobre esta categoría al mencionar que es el estilo más consumido y peor imitado en el mundo.
La descripción de las Summer beer no tiene ni pies ni cabeza. Habla, como era de esperarse, de cervezas estacionales, da un par de datos correctos pero cierra con…
«Otra características de estas es que en lugar de utilizar 100 por ciento cebada malteada, reemplazan una parte por –usualmente– trigo.»
Datos que me gustaría saber dónde fueron obtenidos. O mejor no.
Me gusta como empieza el párrafo de la categoría «Belgas».
«Nadie lo duda: la cerveza belga es la mejor del mundo»
Puede tomarse como una hipérbole, pero lo dudo mucho. Creo que el Sr. Rivelli debería leer lo que se discutió en la edición de octubre de «La Ronda».
Lo que sigue es la lista de «Las Mejores Cervezas». Acá me gustaría saber si el Sr. Rivelli ha probado todas las cervezas de las cuales habla. No voy a ponerme a opinar de las Stouts y Summer Beers que lista (aunque he mandado emails a un par de blogueros que seguramente conocen algunas de ellas mejor que yo), pero sí de las Pilsen, estilo que creo conocer muy bien.
Pilsner Urquell. Vuelve a no mencionar en absoluto el por qué del éxito de esta cerveza desde el primer momento en que fue tirada allá por octubre de 1842. Sigue con que el nombre de la marca significa en checo Pilsen en su lugar original. No, no. Pilsner Urquell no es checo sino alemán, el nombre checo es Plzeňský Prazdroj, que significa en checo «La Antigua fuente (en el sentido de origen) de Pilsen», o algo parecido. Por otro lado, si bien es la marca con mejor imagen entre el consumidor promedio, Pilsner Urquell hace rato que no se encuentra entre las cervezas más apreciadas para aquellos que saben y se preocupan un poco más. Todos concuerdan en que la cerveza ya no es la misma de antes y las únicas variantes que tienen aceptación entre los conocedores son la tanková nepasterovaná y la nefiltrované, las cuales no creo que el Sr. Rivelli haya probado nunca, a menos que en algún momento haya visitado la Rep. Checa, ya que no se consiguen fuera de sus fronteras.
Klášter Světlý Speciál. Por su porcentaje ABV, 5.8, esta cerveza no se encuadra en el estilo Pilsen, no es una cuestión caprichosa (todos ya saben mi postura respecto a los estilos), sino de nomenclatura. Su contenido alchólico indica una graduación balling de alrededor de 14% que la pone en la categoría de Speciál según la legislación checa (las Pilsen son llamadas Světlé Ležáký y tienen una graduación balling de máximo 12.99%). Esto sería un dato menor si no fuese porque la cerveza no existe, al menos no aparece en la cartera de productos del Pivovar Klášter, ni en su página web en checo, ni en la página en inglés, ni en el listado de la cervecería tal cual publicado en la guía definitiva de Pivovary checos (me queda hacer un llamado a la cervecería para confirmar, quizás es un producto que ya no elaboran y la información fue levantada de algún artículo ya obsoleto). Ah! y un dato para el Sr. Rivelli, prácticamente todas las cervecerías checas utilizan agua de fuentes artesianas, y también, la mayoría de las cervezas checas se elaboran utilizando lúpulos Saaz, que son originarios de la región de Žatec, o Saaz en alemán.
Organic Ur Pils. No conozco esta cerveza y voy a omitir mención las superficialidades contenidas en el respectivo párrafo.
Warsteiner Premium Verum. Si bien está muy bien posicionada en Argentina, en Alemania está considerada como un Eurolager del montón.
y lo mejor para el final
Staropramen Lager. Aquellos que siguen este blog desde hace rato se podrán imaginar lo que me hizo reir la mención de este menjunje entre «Las mejores cervezas». Esta cerveza está considerada por la gran mayoría de los consumidores checos, no sólo los conocedores, entre las peores ente las cervezas checas. Nunca fue una gran marca, pero desde que InBev(ible) se hizo cargo, la calidad ha bajado de manera atroz y ahora está elaborada con jarabe de maltosa, haciendo de esta cerveza algo bordeando en lo intomable. Y como me gusta ser hinchapelotas, quiero remarcar que el pivovar de Smíchov hace ya años que no utiliza fermentadores abiertos (sabrá el Sr. Rivelli de lo que habla cuando menciona esto?) sino cilindrocónicos. La que sí utiliza este tipo de fermentadores es la arriba mencionada Klášter (al menos para las cervezas que sí elabora), además de muchas otras.
De las belgas mucho no voy a opinar. Sólo que Duvel, a mi gusto no es la gran cosa (pero eso es una opinión personal). Me gustaría también mencionar lo que dice de las lambic:
«lambics (cervezas sin gas ni espuma, elaboradas a partir de levaduras salvajes, con fermentación espontánea) maduras y jóvenes.»
Habrá tomado el Sr. Rivelli alguna lambic (ni hablar de Gueuze). Basta con ver la foto que acompaña el párrafo para darse cuenta que lo de «sin espuma» es erróneo. Pero no termina ahí. Si bien hay muchas lambic que se toman jóvenes, hay muchas otras que se añejan por décadas, mi amigo Evan Rail pudo degustar un Cantillon con fecha de embotellado 1975.
Llámenme histérico, snob, quisquilloso si quieren (y quizás tengan razón). Pero realmente me fastidia mucho ver artículos como este. El que firma este mamarracho es un periodista al cual seguramente le pagaron por escribirlo. Podría haber investigado un poco más. Hay cientos de páginas cerveceras de gran calidad, algunas de ellas incluso en español, cuyos autores hubiesen estado contentos de prestar su ayuda.
Yo no soy, ni me la doy de, ningún académico o experto. Soy un tipo que escribe sobre cervezas en su tiempo libre. Creo que sé un par de cosas al respecto, pero todavía estoy aprendiendo. Yo nunca escribiría un artículo sobre folklore tailandés, porque de el tema sé tanto como el Sr. Rivelli parece saber de cervezas.
Na Zdraví!


BBuenos días, he leído el artículo con detenimiento y asombro, como elaborador de cerveza artesanal y enólogo, y como vivo en una provincia netamente vitivinícola como es Mendoza, opino al respecto que con la «cerveza» pasa totalmente lo contrario que con el vino.
Porque mientras el vino posee varias carreras universitarias de grado (como la que se dicta en la Universidad Nacional de Cuyo o en el Liceo Don Bosco de nuestra provincia), esto permite tener egresados técnicos y licenciados que poseen un conocimiento arduo del tema enológico.
Por otro lado la cerveza no posee carreras de grado, por lo que uno debe remitirse a fuentes de dudosa credibilidad, tales como blogs; páginas webs; o foros; dado que la literatura es escasa y mucha de ella esta en inglés o alemán.
Esta situación provoca mucha ignorancia; mitos; dudas y desinformación general que solamente será saldada con una carrera universitaria de grado con profesores y contenidos avalados por las mejores instituciones internacionales; de otro modo estaremos siempre navegando en un mar de supuestos y de gurus de la cerveza.
es por esto que considero que solamente la educación formal y universitaria podrá abrirnos las puertas al mundo de la cerveza.
Emanuel Sánchez Varretti
D.N.I. 27402585
Si bien una carrera universitaria ayudaría seria la causa de la cerveza, me parece algo utópico. Máxime cuando la cerveza es tratada con respeto, para los medios es más que nada una marca y no una bebida que tranquilamente puede ser más compleja que el vino.
Creo que se podría empezar con que los medios traten de no publicar notas con tantos errores como la que critico.
Eso no sucedería con el vino. Muchos de los periodistas gastronómicos que hablan muy bien sobre vinos, no tienen ningún tipo de preparación universitaria y estudian el tema y se informan antes de hablar porque saben que de poner burradas del tipo de las que el Sr. Rivelli puso, perderían sus trabajos muy rápidamente ya que el público tienen un cierto nivel de información. Con la cerveza, se da por descontado que nadie sabe nada, así que para escribir un artículo, se cree que sólo basta poner un par de marcas exóticas y ya está.
Así que al que quiera informarse un poco más, no le queda otra que escarbar un poco la internet y buscar blogs cerveceros en español. De los cuales no hay tantos, lamentablemente, pero entre los relativamente pocos que hay, se puede encontrar muy buena información escrita por gente apasionada que realmente se preocupa por aprender cada día más y compartir sus conocimientos y experiencias.
Si la precisión y las puertas al mundo de la cerveza tienen que pasar por tener o no una carrera universitaria entonces mal vamos y a las pruebas me remito. Cientos de periodístas, críticos, pensadores etc tienen carrera-o se supone, y sólo escriben y dicen incoherencias.Se me ocurre el caso del sr Rivelli que estamos tratando o muchos otros periodístas y escritores que escriben en medios públicos y privados sobre muchas cosas.
El vino y la cerveza están por encima de todo esto pues no salen de una academia si no de la sabiduria popular así que hablar de forma correcta y verídica sobre ellos sólo se adquiere a través de la experimentación y del intercambio de ideas y la autoformación.De poco sirve tener un montón de conceptos aprendidos en una universidad si luego en la vida no sabe uno aplicarlos o los aplica mal. De acuerdo estamos, pues lo sufro a diario, que muchos foros y revistas en internet, incluso algún que otro blog, desinforman más que informan pero eso es precisamente por la cuestión que Max apunta. Hay desconocimiento con lo que cualquier atrevido se erige en gurú y cuenta su historia que nunca tiene que ver con la realidad.Pero eso se nota y no hace falta tener estudios universitarios para detectarlo. Te invito a que eches un vistazo a los enlaces que encontrarás en el enlace a mi web. Te sorprenderá ver cuantos blogs de calidad, donde se habla correctamente y contrastando la opinión hay.
Como curiosidad En España los estudios relacionados con la cerveza no son universitarios pero si son técnicos pertenecen a la rama de la técnica alimentaria. Me cuesta creer que en Argentina no haya similar pues se trata de un país con un sistema educativo de calidad. Hasta donde yo se Alemania, Bélgica, Reino Unido y R.Checa tienen carreras universitarias que versan especificamente sobre cerveza.
Haya Salud
Del tema Rivelli- incoherencias – sanata cervecera, comparto en gran medida lo expresado por el Filósofo Cervecero. Lo que me mata es lo de estudios universitarios para hacer y/o hablar de cerveza: «…provoca mucha ignorancia; mitos; dudas y desinformación general que solamente será saldada con una carrera universitaria de grado» jajajaja que pavada monumental. Que pueden decir los maestros cerveceros que elaboran esta bebida desde hace siglos con recetas heredadas y variaciones de las mismas SIN TÍTULO UNIVERSITARIO !!!!
Creo que para hablar de un tema, es importante saber del mismo y esto no está garantizado por carreras de grado. Al menos no es condición necesaria y suficiente. Una simple división sería: los que saben y los que no saben. No los que tienen títulos y los que no tienen. Hubo centenares de productores de vinos en Mendoza que apenas sabían leer y fabricaban estupendas bebidas, los enólogos le dan un marco científico a las cosas, pero esto no garantiza un mejor vino. El toque de arte y de magia no se ajusta por ninguna fórmula.
Prost!!!
Más allá de la nota de Rivelli, y más allá de sus inexactitudes, lo importante es que se comienza a hablar del «tema cerveza» en Argentina. Vayamos unos años ahcia atrás, década del 80, por ejemplo, para no ir tan lejos. ¿Quiénes hablaban con conocimiento sobre vinos en este país? Recordemos las marcas y tipo de vinos que se tomaban: la damajuana, el famoso vino de litro, el tetrabrick.
Como ejemplo lo tomo a mi padre, que era bebedor de vino de mesa y como trabajador metalúrgico disfrutaba de su vino fresco y no reparaba en varietales ni marcas. A partir de los noventa sus gustos empezaron a cambiar con el auge del vino en botellas de 750 c.c. A veces discutimos en broma acerca de lo que tomaba antes en comparación con lo que toma ahora. Según él no tendría problema en tomar aquellos vinos nuevamente, pero de hecho esos vinos no han desaparecido, por lo que no tiene ningún problema de volver a tomarlos si quisiera, o si se animara. Pero ya sería imposible paraéldejar sus Cabernet Sauvignon o sus Malbec.
¿Entonces qué pasó en el gusto de mi padre al que considero un bebedor promedio argentino de vinos? Sencillamente que le fueron refinando el gusto, desde la aparicion de nuevas marcas, accesibilidad para comprar vinos buenos en cualquier lado (un pequeño almacén de barrio vende una o dos marcas de renombre al lado de los más populares) y por supuesto, una reducción en los precios que hace que por poco dinero se pueda tomar vinos muy respetables.
¿Pero y la cerveza, que es lo que nos ocupa? ¿Qué tenemos en el mercado tradicional como propuestas? Poco, por cierto. Una avasallante publicidad al estilo de Coca-Cola hace que los argentinos no se desvíen de su preferencia por una marca y apenas se fijen en otras y casi siempre haciéndolo en el precio más barato que en la calidad.
Sin embargo algo está pasando. ¿Qué cosa está pasando? Esto. El debate. Esta página. La aparición de nuevos estilos en esas marcas que se venden como pan caliente que ven un proceso lento en el gusto del mercado argentino, que ya se fija en otras cervezas del tipo artesanal o en las importadas que tienen otros sabores y apariencias tan distintas a las tradicionales de venta masiva.
Reparen en la aparición de los estilos Stout, Red Lager, Bock, cervezas premium, que antes no se veían ni por casualidad. Ya comienza a haber un mercado incipiente que reclama otras cosas. Semejantes empresas no se meterían a cambiar su producción si no hubiese mercado que le compre sus nuevas creaciones.
El fenómeno de las cervezas artesanales o de los brew pubs, o las páginas de internet que enseñan a hacer cerveza casera en estilos desconocidos para la masividad, son llamadas de atención para la gran industria.
Pero es verdad, faltan notas mejores que las de Rivelli, aunque ya aparecerán. Ya comenzará a haber especialistas en cervezas. Pero será en la medida que se organicen los pequeños cerveceros, las microcervecerías que tienen un poquito de resto en dinero para invertir en publicidad, en pagar notas, espacios televisivos, etc. Porque eso es lo que hizo la industria del vino. Invirtió en sus calidades pero también en la difusión de sus progresos. Y además, algo importante, la calidad respondió al gusto. Lo que prometieron, lo dieron.
Bueno sería que la industria de las microcervecerías difundiera sus adelantos, nuevos estilos, etc. y vendieran cervezas de mala calidad.
No todo está tan mal. No hay que aprsurarse. Son muchas décadas de atraso en el conocimiento y difusión de lo que es la cerveza respecto al vino.
Sigamos, por de pronto, con estos debates excelentes. En un futuro veremos los buenos resultados. ¡Saludos a todos y felicitaciones por el buen nivel de sus opiniones!
Javier,
Muy bueno tu comentario! Cuánta razón que tenés.
El paralelo entre el mercado del vino hace unos 20 años y de la cerveza ahora ya fue mencionado más de una vez en otros comentarios. Creo que uno de los impulsos más grandes que recibieron los vinos a principio de los 90 fue la TV por cable, donde vinos de calidad empezaron a aparecer en programas de cocina, pago mediante, sí, pero creo que instaló un nuevo vocabulario en el consumidor. De ahí pasó a otros medios y hoy hay suplementos en los diarios, revistas especializadas, etc. Se nota cierto rigor periodístico. Que es justamente lo que le falta a la nota de Rivelli, y a muchas otras que he visto en varios medios.