Como en cada 17 de marzo el universo de la cerveza se tiñe de verde y todos los vasos se alzan para celebrar San Patricio.
Fiesta irlandesa si las hay, poco a poco ha ido calando en el alma de los argentinos, quienes la hicieron propia y ahora aguardan con ansiedad esa fecha para lanzarse a los bares y pubs de estilo británico dispuestos a festejar algo que ni siquiera saben de qué se trata.
Así son las cosas, los bares también aguardan expectantes la llegada del tropel de bebedores. Toda cerveza es buena a la hora de recordar al santo, aunque muchos directamente lo ignoren y sólo ahoguen su pasión cervecera en litros de bebida negra o rubia, roja o de trigo.
Ya se sabe, esa noche el torrente de tomadores de cerveza suele salirse del cauce natural e invade las calles del bajo porteño, adonde se alinean los bares bien dispuestos a satisfacer la sed de los clientes. Lo que queda de la fiesta, al otro día, suele ser un montón de basura y la fila de vecinos que se quejan por los destrozos y las peleas. Esperemos que esta vez no ocurra.
Otra cosa que también sabemos es que la sociedad argentina opera como una esponja y no deja de adquirir costumbres bastante reñidas con su cultura. Esta Argentina crisol de razas encuentra a mucho de los suyos, cuando marzo ya se apaga, vestidos de verde y brindando por San Patricio. De no creer.
Por ese motivo, y para que nadie se aparezca por el bajo con una calabaza en la cabeza, que eso es Halloween, otra cosa que ahora también festejamos, les vamos a contar un poco de donde surgió esta celebración, allá en la remota Irlanda, tierra de duendes y buena cerveza.
Quién era San Patricio?
Si bien existen diversas versiones sobre los años de nacimiento y muerte de San Patricio, el festejo quedó instituido en el 17 de marzo. La muerte se habría producido ese día del año 464 y como Irlanda es un país mayoritariamente católico y allí las fiestas religiosas son celebraciones nacionales, el aniversario del patrono del país no puede ser menos que un gran festejo. Además, teniendo en cuenta que ese Estado está íntimamente ligado al consumo de cerveza, ¿qué mejor que celebrar bebiendo una gran bebida?.
En realidad, el santo al que se venera en varios países del mundo nació en la localidad escocesa de Killatrick en el año 389. Su nombre real era Maewyn Succat, identidad que cambió cuando se convirtió al catolicismo.
En una redada que se realizó en su ciudad natal, Maewyn fue capturado y esclavizado. Cuando logró escapar, estudió 12 años en el monasterio de Gaul hasta que fue nombrado obispo de Irlanda. A partir de ese momento comenzó su tarea de evangelización, que duraría más de 30 años. Patricio utilizaba como insignia un trébol de 3 hojas para explicar la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo).
Era el patrono de la comunidad irlandesa y es recordado como «el santo joven de las fiestas y la cerveza».
En definitiva, San Patricio es, por lo menos en el imaginario popular, el pilar del catolicismo en Irlanda, su promotor y defensor. No hay Patrón Nacional que reciba un culto más ferviente y unánime que él.
No hay irlandés que no ostente sobre su vestido el legendario shamrock, el trébol simbólico que San Patricio convirtiera en imagen de la Divina Trinidad.