El auge de las cervecerías artesanales no solo cambió el mapa gastronómico argentino: abrió la puerta a una nueva generación de marcas que aprendieron rápido, profesionalizaron su propuesta y hoy están listas para escalar con modelo propio. Lejos de ser una moda pasajera, el boom fue la base de una evolución comercial más profunda.
Marcas como Keller, nacida al calor de la movida craft, se reinventó como bodegón cervecero y encontró en la cocina un complemento perfecto para seguir creciendo. Temple Bar, con una estética moderna y fuerte presencia de marca, amplió su propuesta con una carta gastronómica sólida que hoy acompaña —y muchas veces supera— su oferta cervecera.
Pero quizás el salto más claro lo dieron las marcas que integraron otro producto estrella del paladar argentino: la hamburguesa.
Big Pons y El Desembarco entendieron que la combinación cerveza + hamburguesa no es solo una tendencia de consumo, es una fórmula de negocio. El maridaje perfecto, validado por datos: en Argentina se consumen más de 40 litros de cerveza por persona al año, mientras que la hamburguesa ya es parte de la dieta habitual de más de 6 millones de personas.
Ese mix permite cubrir toda la franja horaria operativa de un local: desde almuerzos hasta cenas, afters y fines de semana, con una oferta simple, efectiva y adaptable. Y, lo más importante: aumenta el ticket promedio. Ya no se trata de vender una pinta. Se trata de ofrecer una experiencia completa.
Marcas como Glück o Cerdos Voladores, con ADN cervecero, también comenzaron a incorporar estos aprendizajes: mejores procesos, mejoras en producto y servicio, y una visión más estratégica de cada punto de venta.
“El sistema de franquicias aparece en este escenario como una herramienta clave para consolidar el crecimiento. Permite a las marcas salir de la operación diaria, detectar patrones de consumo, incorporar tecnología, profesionalizar la atención y optimizar márgenes sin perder identidad”, comenta Marcelo Bernardini, socio consultor de Franquicias Que Crecen.
Este tipo de reconversión no es una salida forzada: es parte de crecer. Porque cuando se hace bien, una cervecería no se apaga: se transforma.
Y mientras tanto, ya asoma un nuevo boom: barras especializadas en gin de autor, vermuterias que recuperan la cultura del aperitivo, y los clásicos palitos salados que vuelven con impronta gourmet. Las tendencias cambian. Pero lo que no cambia es la oportunidad de adaptarse y crecer con cada una de ellas.
Franquicias
GLUCK: Inversión inicial USD 120.000. Rentabilidad USD 8,000. Superficie mínima 200m2. Recupero 24 meses contrato 48meses
TEMPLE: Inversión inicial USD 130.000. Rentabilidad USD11,000. Superficie mínima 250m2. Recupero 26 meses contrato 48meses
Cerdos Voladores: Inversión inicial USD 145.000. Rentabilidad USD6,000. Superficie mínima 150m2. Recupero 24 meses contrato 48meses
BigPons: Inversión inicial USD 260.000. Rentabilidad USD11,000. Superficie mínima 220m2. Recupero 24 meses contrato 48meses
El Desembarco: Inversión inicial USD75.000. Rentabilidad USD6,500. Superficie mínima 80m2. Recupero 18 meses contrato 48meses
Feriado Cantina: Inversión inicial USD 175.000. Rentabilidad USD10,000. Superficie mínima 250m2. Recupero 26 meses contrato 48meses








