Legisladores porteños del PRO presentaron un proyecto de ley para controlar la elaboración y expendio de cerveza artesanal. Mundo Cerveza accedió a la iniciativa y te contamos qué dice.
La cerveza artesanal está a pocos pasos de ser regulada en la Capital federal. Con la firma de los legisladores Roberto Quattromano, Mercedes de las Casas, Daniel Del Sol, Cristina García y Francisco Quintana se presentó en la Legislatura porteña un proyecto para regular la producción y venta de cerveza artesanal en la Ciudad.
En la iniciativa se prevé la estandarización del procedimiento operativo de higienización; los materiales permitidos para fraccionamiento; las normas para la utilización de envases recargables, descartables y «growlers», y la responsabilidad sobre los mismos así como el llenado, precintado y rotulado del envasado.
“Es un fenómeno mundial que nació en Estados Unidos y desde hace unos años se ve reflejado en las principales ciudades del país. Es uno de los productos con mayor potencial de crecimiento y desarrollo en el rubro gastronómico, con un progreso anual del 40%”, dice en los fundamentos del proyecto que pretende imponer como autoridad de aplicación a la Agencia Gubernamental de Control.
“En los últimos años se duplicó la venta de cerveza artesanal, ya que se trata de un producto casero que para su fabricación no se necesitan instalaciones muy sofisticadas como para elaborar vino, por ejemplo. Amigos, familiares o simplemente socios pueden emprender este oficio y comercializarla, ya sea en botellas o botellones (growlers) o a través de un bar”, continuaron.
“El mercado de la cerveza artesanal le gana terreno a la industrial. Actualmente representa aproximadamente el 2%, cuando hace pocos años llegaba al 0,4%. Consideramos que es necesario darle un marco legal para regular la actividad y, de esta manera, atraer más consumidores, además de mejorar y garantizar la calidad del producto, y evitar riesgos sanitarios y bromatológicos”, agregaron.
“La popular venta fraccionada de la combinación de agua, malta, lúpulo y levadura se realiza a través de botellas o botellones de vidrio o acero inoxidable, según la cantidad en cuestión. El growler, generalmente de dos litros, permite que el cliente se lleve al producto a domicilio. Luego puede recargarlo en el comercio. Es un fenómeno mundial que nació en Estados Unidos y se esparció por América Latina, y que desde hace unos años se ve reflejado en las principales ciudades del país”, completaron.




