Pura coincidencia, pero así fue. En la primera edición, el segundo día, el que cerraba el evento, estuvo lluvioso. Y, ayer, durante la segunda edición y en su tercer día (duró uno más que la anterior), el de cierre, también cayeron algunas gotas. Serán las lágrimas de
quienes no quieren que se termine?
Estuvimos en el último día del Apetito Festival Gourmet, que se realizó durante todo el fin de semana largo en el Hipódromo de Palermo, en la ciudad de Buenos Aires.
Entre las cervecerías que dijeron presente estaban: Grambinus, Antares, Dust, The Carft Beer Truck, Sol, Portlander y Berlina. Todo acompañado de opciones gastronómicas bien variadas.
Te contamos brevemente la experiencia que se vivió en las tres jornadas, pero esta vez lo hacemos a través de testimonios de algunos de los miles de visitantes.
Ignacio y su esposa Celeste, mientras veían jugar a sus hijos en un metegol, coincidieron en destacar que “están buenos estos eventos en los que podemos ir todos juntos, con los chicos y pasarla bien. Hoy no ayudó demasiado el día, pero a nosotros nos gusta tomarnos una cerveza
mientras ellos juegan”. Y agregaron: “Casi nunca se puede ir a los lugares cerveceros con los hijos menores y a nosotros, que no tenemos familia acá porque somos mendocinos, se nos complica que ellos se queden con alguien”.
Camilo quizás por fanatismo o en búsqueda de algún extraño récord de presencias, estuvo en los tres días. Pero tiene una razón y así lo explicó: “Vivo a cuatro cuadras, me encanta la cerveza y probar algunas comidas que van perfectas con la birra. El sábado estuvo bueno, ayer (por el domingo) fue mejor aún y hoy, a pesar de estar medio feo el día, también está bueno. Hubo música y varias movidas todo el tiempo”. Y con la “autoridad” que le da su asistencia perfecta se quejó: “Hay pocas cervecerías. Esperaba que hubiera un poco más, ya pasé por todas varias veces en estos días. Por suerte es gratis la entrada”.
Florencia se lamentaba que no hubiera sol para que la tarde fuera perfecta, pero eso no le impidió disfrutar de un gran momento. “Lo único que le saca puntos a la tarde es que estuvo lloviznando y ahora sigue gris, pero venir a un lugar hermoso como este, gratis y poder tomarme un par de cervecitas con mis amigas está buenísimo”.
Gastón y Leo disfrutaban de un almuerzo-merienda a las 17.30 más o menos. “Está buenísimo comernos este sanguchito con cerdo desmechado, creo, y una birra. Vinimos tarde porque la noche de ayer fue larga, pero nos quedaremos a probar lo poco que queda a esta hora.”
Gabriela, que estaba con un grupo de amigas, con euforia, casi a los gritos confesaba que “podría vivir yendo a estos lugares con cerveza y algunas cositas ricas para comer”.










