La crisis económica ha atacado duramente una de las instituciones con más solera del Reino Unido: el pub. Los británicos prefieren destinar un par de libras al ahorro en lugar de gastarlas en las famosas pintas, con lo que el resultado ha sido debastador: 25 pubs cierran semanalmente, a lo que hay que sumar la pérdida de miles de empleos.
Según un informe de la Asociación de Pub y Cerveza, al menos 1.300 pubs cerraron sus puertas en 2010, transformándose en restaurantes, casas de comida o simplemente en viviendas reconvertidas. Es decir, se producen 25 cierres semanales. Además, este cese de negocio ha conllevado el despido de 13.000 personas vinculadas al sector.
La Asociación se mostró a favor de la medida del gobierno de no incrementar los impuestos a la cerveza en el próximo presupuesto y consideró que es el primer paso para revertir la tendencia de cierre de estos establecimientos históricos para el país.
Por este motivo, piden al primer ministro, David Cameron, gran admirador de los pubs, que «actúe ya, congelando el gravamen a la cerveza».
En tanto, el miércoles algunas cervecerías produjeron «ales» (tipo de cerveza amarga y sin gas) especiales, para conmemorar el 40 aniversario de la Campaña por la Verdadera «Ale».
En esos establecimientos se venden casi 6 millones de litros de cerveza por año, lo que representa un promedio de 177 vasos grandes (pintas) por persona.
El pub o «Alehouse» (casa del Ale) tiene una larga historia en Gran Bretaña, ya que se consume la cerveza del tipo Ale desde antes de la Edad de Bronce.
Sin embargo, fue con la llegada de los conquistadores romanos cuando aparecieron las primeras posadas o tabernas, donde los viajeros obtenían refrigerios, cobijo y descanso.
Con la caída del Imperio romano, estas casas dieron lugar al concepto del pub moderno y fue en el año 965 cuando el rey Edgar (943-975) reguló el negocio y dispuso un máximo de un pub por población.
Algunos de los pubs más tradicionales del país incluyen la llamada Function Room (Sala de Funciones), para espectáculos de entretenimiento como pequeñas funciones teatrales o comedias, bandas de música y juegos, entre ellos el billar o los dardos.


