Como ya es bien sabido por todos, podemos elaborar nuestra propia cerveza en casa sin necesidad de ser expertos Químicos o Ingenieros. Sólo es necesario contar con un par de ollas, algunos instrumentos, insumos básicos, tiempo, entusiasmo y muchas ganas de cocinar. La cerveza elaborada por nosotros mismos podrá ser protagonista de nuestras fiestas y reuniones. A su vez consumiremos un producto artesanal que podremos ir ajustando de acuerdo a nuestros gustos y preferencias. Son muchos beneficios a cambio. Darnos el gusto de tener nuestro propio producto no es poca cosa.
Pero, ¿qué hace que podamos consumir nuestra propia cerveza elaborada en casa sin correr el riesgo de intoxicar a nadie?, vayamos por el absurdo: si en lugar de cerveza el boom hubiese sido «yogures artesanales caseros» la incidencia de enfermedades de transmisión alimentarias (ETAs) sería muy significativa.
Y la diferencia con la cerveza es clara. La cerveza tiene al menos cuatro barreras contra la contaminación:
1- Contiene alcohol, el cual tiene efecto sanitizante.
2- Es un producto ácido, el ph de la Cerveza es menor a cinco, lo que se desprende en un menor riesgo de contaminación.
3- La propia levadura, que por competencia previene el crecimiento de otros microorganismos
4- El lúpulo, ingrediente de acción conservante que históricamente se utilizó para transportar la Cerveza a largas distancias.
Si además la conservamos embotellada y en frío las probabilidades de proliferación microbiana se ven altamente reducidas.
Todo esto no quita que debemos trabajar en los procesos siguiendo buenas prácticas de elaboración, en especial luego de la operación de enfriado del mosto. A partir de esta fase es imperioso transformar nuestra casa o planta en un quirófano, con el fin de garantizar la inocuidad de cada uno de nuestros productos.
Un aspecto adicional que hace que nuestra casa pueda convertirse en una pequeña fábrica de cerveza es que la levadura, responsable de la fermentación alcohólica, se siente bien a gusto con las temperaturas que también son agradables para nosotros, los humanos. Es decir, el fermentador puede compartir nuestras habitaciones y va a funcionar muy bien. Luego, para la etapa de madurado en frío alcanza con hacer un lugarcito en la heladera.


