Heineken México transformó, de manera temporal, su planta cervecera de Orizaba para enlatar exclusivamente agua potable y llevarla a las zonas dónde se necesita ante el terremoto que afectó su territorio.
La compañía también puso a disposición sus Centros de Distribución en Guerrero, Toluca, Querétaro y Morelos para que sirvan como centros de acopio para ayudar a los mexicanos que se encuentran damnificados por el nuevo movimiento telúrico.
De esta manera, la compañía de origen holandesa vuelve a mostrar su lado solidario como ya lo hizo en otras tragedias que debió sufrir el pueblo azteca.


