“Growlers, de la mano de su chef Manuel Miragaya, convocó a una especialista en cocina para celíacos para diseñar su propuesta libre de gluten y, así, lograr un producto inclusivo, que lleve la identidad de su cocina y, a la vez, permita ofrecer un servicio responsable con personal capacitado”. Así anuncian desde la cervecería porteña su novedad.
“Encontrar un lugar así es un placer”, comenta la asesora Ale Temporini, celíaca, cocinera especializada en cocina libre de gluten y docente en el IAG (Instituto Argentino de Gastronomía). Y añade: “Yo siempre digo, los celíacos somos una comunidad muy simpática porque tenemos que estar pidiendo favores por el mundo por el miedo a que se pueda contaminar algo: ´Ay por favor, podés tener cuidado cuando preparás esto…´ y siempre con una sonrisa para que el otro lo tome bien. Por eso, encontrar un lugar que trabaje de manera responsable como lo está haciendo esta cervecería es como tocar el cielo.”
Sobre el origen de la propuesta, puntualizan que “Temporini, luego de observar cómo funciona la dinámica y la propuesta streetfood de Growlers, colaboró con el chef Miragaya en el diseño de esta carta diferenciada para celíacos. Entre las sugerencias, para picar, incluyeron opciones como las papas tuneadas, entre ellas las que vienen con dos huevos fritos ($200) o las que vienen con queso cheddar fundido y verdeo ($200). Entre las hamburguesas caseras, un clásico de Growlers y el plato más elegido por los clientes, puede degustarse la Doble Smashed Burger, con un blend que combina un 50% de bife de chorizo, 30% de tapa de asado y 20% de bondiola de cerdo, con queso azul y rúcula ($230 incluyendo papas fritas). Además, es muy sabrosa la Provoleta grillada con sésamo tostado y rúcula ($220)”.
Además, recuerdan que “entre las bebidas, en sus tres locales, siempre están disponibles en porrones tres variedades de cerveza artesanal gluten free: la Blond, la Honey y la Red Ale. A ellas se les suma su sidra artesanal tirada (con una canilla exclusiva para su uso en cada local), vino por copa y cocktails clásicos”.
Y destacan que “este proceso también llevó a sumar más recaudos necesarios para evitar contaminaciones cruzadas. Entre ellos, se incluyen sobres de aderezo individual diferenciado de los botellones, vajilla especial, condimentos certificados con marcas sugeridas por Temporini, y panes sin gluten envasados de manera individual y recién abiertos antes de su uso. Además, se destinó un sector dentro de la cocina para la manipulación de estos alimentos que comprende equipamiento exclusivo, como una mesada, un espacio de guardado, un plancha y freidoras, entre otros. En cuanto a la capacitación del personal, no solo se centró en quienes se desempeñan dentro de la cocina sino también en quienes están en el salón, abocados a la atención de los comensales”.
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