Está claro que el liso es un rasgo distintivo de la santafesinidad. Por eso, para rendirle homenaje en su día a este particular modo de servir la cerveza en Santa Fe, en el tradicional espacio Don Marcos se realizó este viernes un evento organizado por Beer Fest Group, que contó con la participación de actuales y ex concejales, funcionarios municipales y representantes de la cultura cervecera y gastronómica santafesina.
Cabe recordar que desde 2014 se conmemora cada 11 de diciembre como el «Día del liso santafesino», al haber sido declarado como patrimonio cultural inmaterial de la ciudad, algo inédito para el Concejo santafesino en relación a una tradición, en consonancia con lo establecido por la Convención de la Unesco.
Reivindicar tradiciones
Gabriel Andruszczyszyn, de Beer Fest Group, recordó que «en un mediodía de Santa Fe, con 30 grados, un 11 de diciembre de 2014, el Concejo de la ciudad declaró a este como el mejor día para festejar al liso». También, compartió que «el liso es todo un arte, desde el tirador del liso hasta el obrero que cargó la cebada en la tolva para prepararlo, así que hay un proceso de mucha gente que trabaja para que los santafesinos, en el momento de llegar a la mesa, tome el mejor liso». Además, en este día de festejo cervecero, alentó a «revalorizar nuestras tradiciones, nuestra cultura santafesina y que la cultura cervecera esté siempre viva en la cultura santafesina».
La ex concejala Adriana Molina, quien fue en su momento impulsora de la iniciativa en el Concejo Municipal hace seis años atrás, consideró que el liso «como la chopera, tienen que ver con buenos momentos que pasan en familias, con los amigos y las amigas. Por eso, nos pareció bueno en aquel entonces que Santa Fe tuviera aquello que lo identifique y qué mejor que declarar al liso como patrimonio cultural inmaterial según la UNESCO».
También, «Chuchi» Molina recordó que fue una Ordenanza que «trabajamos mucho porque a partir de las tradiciones de un pueblo, de una comunidad, lo que uno hace es conocer una historia». Así, definió que la del liso era «una historia de inmigrantes, era una historia de trabajo, de emprendedores, era una historia que queríamos reivindicar».
Por su parte, Franco Arone, director de Turismo Municipal, afirmó que «el liso es un patrimonio gastronómico de la ciudad de Santa Fe, reconocido a nivel nacional. Desde Turismo lo que buscamos hacer es generar experiencias únicas y auténticas, entonces el liso es único, es santafesino, acompaña a la tradicional picada o al tradicional alfajor».
Historia
A principios del siglo XX, la ciudad de Santa Fe se convirtió en un polo de producción cervecera por una conjunción de factores geográficos e históricos que hicieron que dos cervecerías se instalaran y desarrollaran en la ciudad, como lo fueron Santa Fe y Schneider.
Otto Schneider llegó a la ciudad en 1911 y luego de trabajar varios años como maestro cervecero en la Cervecería Santa Fe -anteriormente en Bieckert y San Carlos-, en 1931 fundó su propia cervecería para hacer realidad su sueño. Es allí donde desplegó no solo su tradicional receta, sino su propio modelo de producción y forma de servir la cerveza, dando origen al liso. Si bien se tomaba desde un principio en jarras, fue Otto Schneider el que popularizó hacerlo en vaso de vidrio liso, sin textura, para sentir su temperatura y apreciar su color y pureza, eligiendo un vaso sin talla de 250 cm3 y servido con dos dedos de espuma. La gente lo adoptó inmediatamente y lo popularizó, y muy pronto llegaron desde otras provincias para probar el liso santafesino.
Fotos: Gentileza Concejo Municipal de Santa Fe





