En su página oficial, el CONICET remarca que “en el año 2011, en una investigación del Instituto Andino Patagónico de Tecnologías Biológicas y Geoambientales (IPATEC, CONICET-UNComahue), liderada por el investigador principal del CONICET Diego Libkind, se había presentado el hallazgo de la levadura Saccharomyces eubayanus, -la madre de la levadura híbrida que se utiliza en la producción de más del 90 por ciento de la cerveza mundial, cerveza Lager-. Desde allí, comenzaron numerosos trabajos sobre su aplicación industrial y artesanal, y la distribución geográfica de sus distintas poblaciones genéticas”.
Luego destaca que “en esta nueva publicación, junto a investigadores de España y los Estados Unidos, presentaron el análisis a nivel genómico, fisiológico y geográfico de más de 200 cepas de la especie. Los resultados fueron publicados en la revista Plos Genetics”.
Y recuerda que “esta levadura, re-bautizada por CONICET en su versión comercial como EUBY®, fue aislada por primera vez en bosques de la ciudad de Bariloche, en la provincia de Río Negro, y más tarde se halló en los Estados Unidos, Nueva Zelanda, y China, en poblaciones más reducidas, y en la Patagonia chilena”.
“S. eubayanus muestra una amplia distribución mundial y consta de dos poblaciones principales que se estructuran en seis subpoblaciones, cuatro de estas se encuentran exclusivamente en la región patagónica de América del Sur; una se encuentra predominantemente en la Patagonia y escasamente en Oceanía y América del Norte; y la última es específica de la ecozona holártica -la zona ecográfica del hemisferio Norte-”, detallan los investigadores en la publicación.
“Una de las incógnitas más grandes es porque esta levadura no está presente en Europa, lugar donde se originó la Cerveza Lager, por lo que el trabajo permitió determinar que regiones del mundo serían climáticamente aptas para la levadura. Los modelos biogeográficos desarrollados indican que hay varias regiones en Europa que serían adecuadas climáticamente para que S. eubayanus esté presente, que no la encontremos puede explicarse de varias formas: que su hábitat específico (especie de árbol al que está asociado) no exista más, o que haya sido reemplazada en su hábitat por otras levaduras semejantes, o que nunca estuvo, por ejemplo”, explica por su parte Libkind.
Otra arista del presente trabajo, surge de la posibilidad de trazar un paralelismo entre la evolución humana, explica el científico, ya que “la historia de migraciones, hibridaciones e intercambios genéticos de S. eubayanus, que le permitió colonizar nuevos territorios desde Patagonia, se pueden relacionar con la evolución de la especie humana donde también las introgresiones genéticas con especies ancestrales fueron fundamentales para la obtención de características adaptativas que les permitieron salir de África y colonizar el resto del mundo. La exploración de levaduras salvajes puede darte muchas sorpresas, y sin duda que el estudio de un microorganismo, en particular una levadura argentina, contribuya aunque sea un poco a entender la evolución humana es inédito”, agrega.
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