Bruselas, (dpa) – Albrecht Moortgat, el empresario belga que hizo famosa en el mundo entero la cerveza Duvel, rubia de alta fermentación con un 8,5 por ciento de alcohol, falleció la semana pasada a los 79 años, informa hoy la agencia de prensa Belga.
Con «Bert» Moortgat, el apodo con el cual se le conocía entre sus amigos y familia, desaparece uno de los grandes patriarcas del sector cervecero de Bélgica, una de las potencias mundiales en la industria (con centenares de tipos diferentes) junto a, entre otras, Alemania, Holanda, Dinamarca o la República Checa.
Aunque fue su padre quien lanzó la primera de las grandes Duvel a principios de los años 50, fue Albrecht quien, gracias a su gran visión comercial, impulsó la que entonces era una humilde «brasserie» hasta alcanzar primero dimensión nacional, para posteriormente convertirse en una de las marcas de referencia belgas en el sector.
Gracias a su impulso, Duvel, que desde los años 60 se bebe en su tradicional vaso con forma de tulipán (ancho en la base y curvado en la parte superior), cruzó primero las fronteras del pequeño país del Benelux, para instalarse en la vecina Holanda, su primer salto internacional, y desde allí lanzarse a la conquista de los paladares de medio mundo en los 70 y 80.
La historia de la Duvel, en su clásico formato con la botella de grueso vidrio marrón, ancha en los costados y fina en la embocadura, tiene raíces lejanas.
La inscripción de su logotipo comercial, escrito en letras góticas, lo dice todo: «Duvel, anno 1871». La fábrica Moortgat fue fundada ese año por Jan-Leonard Moortgat y su mujer Maria De Block en la ciudad de Breendonk, en Flandes.
Esa primera fábrica era, en realidad, una «granja cervecera» muy modesta en la cual el padre espiritual de la Duvel, Jan-Leonard, tuvo grandes dificultades para salir adelante y vender sus primeros productos.
En esos años, Jan-Leonard realiza unos ensayos con cervezas de alta fermentación, del tipo Stavelot, aunque con «éxitos moderados», según cuenta la página web de la empresa.
Poco a poco, gracias a su esfuerzo y dotes comerciales, consigue hacerse un hueco entre la clase media de la Bruselas decimonónica y logra fundar la primera -y verdadera- fábrica Moortgat en Laken, cerca de la capital belga.
Tras la primera guerra mundial, la familia decide -con gran olfato para el marketing- bautizar la que entonces era uno de sus productos de prueba como «Victory Ale» (la cerveza de la victoria), para celebrar el final del conflicto armado, y dio así, casi sin ser conscientes de ello, comienzo a una historia de 130 años de éxitos que tienen con la Duvel la «guinda del pastel».
Desde el punto de vista etimológico, el nombre Duvel proviene del neerlandés: «echten duivel» (un verdadero diablo), quizás por la elevada graduación de este tipo de lúpulo, uno de los clásicos de Bélgica.
Con una producción de cerca de 280.000 litros anuales, la fábrica Moortgat comercializa hoy en día, aparte de la Duvel, la Bel Pils (la rubia tradicional, lanzada en 1930), la Vedett (creada en 1945 por el fallecido Albrecht) y la cerveza de abadía Maderesous (desde 1963), según el tradicional método de fabricar cerveza de los monasterios medievales.
Hoy en día, la fábrica es una auténtica multinacional. Su cifra de negocios en 2009 fue de cerca de 115 millones de euros, un 9,5 por ciento de aumento respecto a 2008, con un beneficio de 15 millones de euros, un 22 por ciento más respecto al ejercicio anterior, según datos de la propia empresa belga.
Muestra de que la Duvel es «mucho más que una cerveza» es la ruta turística de la marca: 22 kilómetros para recorrer en bicicleta en torno a la verde y apacible localidad de Puurs (sede de la empresa). El tramo se realiza a lo largo de los parajes naturales que rodean Puurs y las otras dos pequeñas localidades aledañas de Boom y Willebroek.


