La historia, en primera persona, los protagonistas la comienzan contando así: “En noviembre de 2016 nos aventuramos en un proyecto único: crear una cerveza inspirada en nuestras raíces andinas, hecha con lo mejor de nuestras tierras y el talento de los mejores cerveceros artesanales latinoamericanos. Unidos por la pasión cervecera y el amor por los andes, emprendimos un viaje extraordinario”.
De que están hablando? La información detalla que “Ricardo ‘Semilla’ Aftyka, fundador de Juguetes Perdidos y posiblemente el maestro cervecero más premiado de Latinoamérica; Bruno Ferrari, fundador y maestro cervecero de Berlina, la emblemática cervecería de la Patagonia Argentina; y Diego Aste, fundador y maestro cervecero de Cervecería Candelaria, se reunieron por primera vez en Perú y emprendieron un viaje épico recorriendo más de 5800 kilómetros para hacer una cerveza única e irrepetible”.
Luego amplía comentando que “viajaron desde la Patagonia Argentina hasta la costa Peruana. Acompañados de eventos mágicos como la erupción del volcán Sabancaya en Arequipa, la superluna de Puno – la más brillante de los últimos 70 años – y la Mística de Lampa, avanzaron por la cordillera recolectando ingredientes andinos. Agua del manantial de Mallkini, cebadas y lúpulos patagónicos, pisco iqueño, muña puneña y maca andina fueron parte de la colaboración de estos tres maestros en la Cervecería Candelaria”.
Y puntualiza que “la cocción se fermentó con levaduras cerveceras y otras levaduras tomadas de un puñado de fibra de vicuña donada por la comunidad campesina de Picotani. Fue en esta comunidad donde, maravillados por el Chaku que reunió un torbellino de más de 8 mil vicuñas salvajes, rituales y festejos a más de 5200 m.s.n.m., le pusieron nombre a esta creación”.
La cerveza “Vicuña Sacramento Andino”
Los creadores la describen: “Esta cerveza ha reposado y madurado a baja temperatura por más de dos años para luego ser envasada a mano, botella por botella. El resultado es una cerveza irrepetible de edición limitada. Una cerveza de guarda, dócil y salvaje a la vez, como es la vicuña. Sedosa, perfectamente redondeada, pero aromática, con carácter y alto nivel alcohólico”.
“Vicuña Sacramento Andino” es una cerveza colaborativa singular. Una ofrenda de tres maestros cerveceros de la Cordillera de los Andes.





