En diciembre del año pasado adelantábamos que Growlers abriría su segundo local en la Ciudad de Buenos Aires http://bit.ly/2HHmRL2. Y tres meses después de aquel anuncio, visitamos el local ubicado en Doblas 857, en el barrio de Caballito.
Desde el “Hola, buenas noches, somos de Mundo Cerveza” y el “Bienvenidos, pasen por acá, vamos al patio que hay una mesa reservada para ustedes” hasta que, unas cuantas horas después, nos despedimos, todo fue excelente.
La atención es agradable en cada instancia: cuando te consultan sobre qué te gustaría comer, pasando por el asesoramiento y servicio de las cervezas, hasta cuando te traen la comida o te sirven la birra: la predisposición acompañada de una sonrisa generan una cercanía, empatía y comodidad muy particular.
La información brindada antes de la inauguración destacaba que serían “30 canillas de cerveza artesanal, cuidadosamente seleccionadas por sommeliers y a su vez rotativas”. Promesa cumplida: las opciones son muy variadas y hay muy buenas cervezas. Y lo mismo sucede con los platos, la mayoría sencillos y abundantes, pero todos de gran calidad.
Se trata de un lugar con techos altos, muy profundo y abierto a la calle, una planta baja generosa, un entrepiso, un patio de invierno y otro abierto (bellísimo), en los cuales puede optarse por mesas y bancos bajos, tradicionales, barras altas, mesas comunitarias y hasta un deck para sentarse como si uno estuviera en el cordón de la vereda.
Charlamos con Diego Argañaraz, socio y encargado de Growlers Caballito. Te invitamos a verlo y escucharlo.






