En La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, se pueden encontrar más de 200 productores de cerveza. Ese dato la convierte en uno de los polos cerveceros más grandes del país. Desde la Asociación de Cerveceros de La Plata no dudan en afirmarlo y van más allá: aseguran que son la plaza mayor de cerveza artesanal de Argentina. Y así lo refleja una nota publicada en el diario platense Hoy.
La organización nació en 2011, en el barrio Meridiano V, donde un grupo de entusiastas se empezó a juntar con la idea de compartir experiencias y difundir la cultura de esta bebida.
En 2014, en una fiesta en homenaje a San Armando, el santo patrono de los cerveceros artesanales, los productores buscaron la cerveza de la ciudad. Querían conseguir una clase aromatizada, con algún ingrediente local. Y por decisión del público, que votó luego de una cata, se eligió como ganadora a una rubia de tilo y, como no podía ser de otra manera, se la llamó “La Platense”. Ahora la producen más de treinta cerveceros.
Charla con un miembro de la Asociación
“Es muy característica de nuestra zona. Respetando el estilo y las normas de calidad, la hacen todos. Eso sí, cada uno le da pequeños matices y una impronta personal”, dijo al periódico Gustavo Monopoli, miembro de la Asociación de Cerveceros Platenses.
Monopoli es aficionado a esta bebida desde hace 18 años, y hace dos decidió abocarse a esta actividad de manera profesional: “En un viaje a El Bolsón conseguí lúpulo y empecé a dar mis pasos iniciales. Las primeras que hice eran intomables”, recuerda entre risas.
Hoy produce y comercializa alrededor de 1.200 litros mensuales. “Somos unos cuantos los que estamos abocados plenamente a esto”, dijo este hombre que empezó con recetas de sus ancestros y que supo incursionar con ingredientes pocos convencionales. Además de una cerveza negra a base de una pimienta crecida en Ushuaia, realizó una con levaduras salvajes de fermentación espontánea. “Es ácida, distinta a lo que está acostumbrado nuestro paladar”, dijo y agregó que “hay un cervecero que realiza una negra con virutas de roble, que al sumarlas a la producción aportan el inigualable sabor de la madera, y embebido en tequila. Tiene notas de vainilla y se le siente el alcohol del tequila”.
Para que la cervecería artesanal siga creciendo, Monopoli invita a toda la comuna a incursionar en este viaje. “Con un par de ollas se puede hacer cerveza en la cocina de la casa. Después habrá tiempo para perfeccionarse”, resaltó.


