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Italia, primer país de Europa con una Ley que regula la cerveza artesanal

Hay voces a favor y en contra

El diputado del Partido Demócrata , Alberto Pagani, presentó un proyecto de Ley sobre la protección de la cerveza artesanal italiana el 30 de junio de 2015, y hoy ya es una realidad, ya que fue aprobado por el Parlamento italiano, convirtiendo de esta manera a Italia en el primer país europeo en dar un paso concreto en ese sentido.

Al presentar la Ley, el autor destacaba que «La nueva ley prevé la protección de una producción de nicho que está surgiendo tanto en el mercado nacional como en los mercados extranjeros con un incremento significativo de ventas y constante y que , en el momento , no está suficientemente protegido por la legislación que reconoce la especificidad y se identifica claramente las características que lo distinguen y califican»

La definición de cerveza artesanal que el Senado Italiano acaba de ratificar es la siguiente: “Se define como cerveza artesanal a la cerveza producida por pequeñas fábricas independientes y no sometida, durante la fase de producción, a los procesos de la pasteurización y la micro-filtración. A los efectos de este párrafo, se entiende como pequeña fábrica independiente aquella que legalmente y económicamente es independiente de cualquier otra fábrica de cerveza, a la vez que utiliza unas instalaciones separadas físicamente de cualquier otra. Asimismo, las pequeñas fábricas independientes no tienen que producir con licencia de uso de derechos de propiedad intelectual y su producción anual no debe superar los 200.000 hl, incluyendo en esta cantidad la cerveza producida en nombre de terceros”.

Esto se incluye dentro de un conjunto de disposiciones aprobadas en relación a la simplificación, racionalización y competitividad de la agricultura y el sector agroalimentario. De esta manera, los medios italianos especializados destacan que se trata de un momento histórico, ya que por primera vez  la cerveza artesanal tiene una definición legal y oficial, que gira en torno a tres cuestiones bien claras:

  • La integridad del producto, entendida en la ausencia de prácticas como la micro-filtración y la pasteurización.
  • La producción anual de la fábrica, que no debe superar los 200.000 hl.
  • La independencia de la micro-cervecería a nivel legal y económico.

Sin embargo, como en casi todas las cosas hay quienes no están conformes. Uno de los principales cuestionamientos es que, según relatan, el Gobierno italiano actuó unilateralmente y no consultó a las diversas asociaciones cerveceras, algunas con más de 20 años en el sector.

Lo que también se resalta es que de esta manera los protagonistas cotidianos de la industria cervecera artesanal de Italia no son dueños o actores principales de la definición de su propio producto.

Y otra de las críticas lanzadas con mayor vehemencia es que la cerveza artesanal sólo queda regulada bajo criterios tecnológicos, cuantitativos y estructurales.

En lo que más parecen coincidir es que, si bien la Ley es perfectible, se ha dado sin dudas un gran paso.

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