Desde la tarde de ayer, la gente se paseaba por las cruces, todavía sin terminar de montar, esperando a que la Fiesta de la Cruz de Añora diera su pistoletazo de salida definitivo. La tradición se desperezaba entre el ambiente festivo de los noriegos, que lucen orgullosos una de sus costumbres más arraigadas. Un total de catorces cruces abrieron sus puertas a los visitantes -ocho exteriores, cuatro interiores y dos infantiles- mostraban una tradición que, según varios escritos, se remontan al siglo XVIII.
Este año la fiesta tienen la novedad o el valor añadido de la Plaza de España, un centro de artes escénicas inaugurado a finales de 2012 y que ha supuesto un plus por ofrecer un lugar donde la música impregna un mercado tradicional que pone al servicio del visitante una gran variedad de puestos. Además, en este nuevo espacio se puede observar una exposición fotográfica de la historia de esta fiesta con imágenes de cruces de otros años. La música, los mejores manjares, la artesanía de la zona y su gastronomía conviven en un entorno histórico como es la plaza de la Iglesia.
Las visitas guiadas atraen a los visitantes, quienes con su móvil van mirando, mediante los códigos QR, las explicaciones de los principales monumentos del pueblo. A pie de las cruces los chiringuitos dan un cierto aire de convivencia entre la cerveza y la charla entre vecinos, todos orgullosos del trabajo hecho. La tuna de Hinojosa y el Coro Romero «Voces de la Sierra» aportaron la parte folklórica a la fiesta. Una oportunidad para que los alumno de segundo de ESO recaudaran fondos y pagarse el viaje de fin de curso.


