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Antares presentó “Proyecto Barricas”

La cervecera marplatense lanzó las etiquetas “Centinela Roble” y “Antares Monasterio”, ambas añejadas en roble para guardar y coleccionar.

Amantes de la cerveza… buenas noticias. Antares presentó el resultado de un proyecto que inició hace años y por eso tiró la casa por la ventana. Se trata del “Proyecto Barricas”, la experiencia que Leo Ferrari -Brewmaster de Antares- viene realizando en Mar del Plata con barricas de roble francés de la destilería La Alazana (Lago Puelo), entre otras.

Esta semana, un grupo de periodistas pudo probar “El Centinela Roble ” 2015 y 2016 (cerveza de culto para los fieles seguidores de Antares) y la nueva “Monasterio”, una quad estilo Belgian, muy fuerte, con 14º de alcohol que se complementan con el aporte de vainilla y madera de la barrica. “Una bomba para añejar durante años”, expresaron desde la empresa.

“Los amantes de la cerveza artesanal saben que el único límite es la creatividad del maestro cervecero. Hoy se elaboran cervezas con frutas, hierbas, flores, y madera…pero hace sólo 10 años nadie imaginaba que se podría tomar cerveza añejada en barricas de roble”, continuaron desde Antares.

“Desde hace algunos años venimos experimentando con roble en la cerveza. Descubrieron que lo que más les gusta es hacer cervezas de guarda, complejas, alcohólicas…y hallaron en las barricas de whisky un gran aliado, aportando carácter de malta destilada, vainilla, coco y duce de leche. Así nació el “Proyecto Barricas”, donde “El Centinela Roble 2015” fue la primera creación de una serie de cervezas de guarda, para coleccionar”, explicaron.

“Si bien la madera puede usarse en forma de chips, duelas, barricas o tanques, lo más utilizado son las barricas ya que aportan más intensidad y carácter. Por lo general son de roble francés o americano, y además del  aporte de sabores que brinda a la bebida, las barricas son también muy pintorescas y disfrutamos de verlas y experimentar con ellas”, agregó Pablo Rodríguez, socio fundador de Antares.

“Empezamos en el año 2008 con las primeras pruebas que hicimos usando muestras de chips de roble que traíamos de los concursos internacionales. Experimentábamos con la Barley Wine, la dejábamos allí unos meses, luego pasamos a comprar duelas de roble en Mendoza y lo mismo;  y así llegamos a buscar barricas de roble que tuvieran sabor a destilado”, recordó Pablo.

“Tardamos mucho en tener listas estas cervezas, porque así es la naturaleza de las barricas. Todo ese tiempo las cuidamos con pasión, las visitamos, las probamos semanalmente viendo como se iba apagando el sabor del whisky y aparecía la vainilla, el coco, el dulce de leche, la madera, el picante….; estas son cervezas para tomar despacio, con tiempo para descubrir los aromas y sabores que van asomando a medida que se entibian en la copa”, completó.

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