De acuerdo a la información publicada en la web de la Universidad Nacional de Singapur, “el equipo de investigación ha presentado una patente para proteger la receta para la elaboración de la cerveza y espera colaborar con los socios de la industria para ampliar la fabricación y eventualmente comercializar la cerveza”. Se refieren así al desarrollo de una nueva cerveza probiótica que se presenta como una alternativa a los productos lácteos con probióticos, asociados a distintas preocupaciones de salud relacionadas con la intolerancia a la lactosa, el colesterol o los alérgenos.
Según pudo saberse, se trata de una cerveza amarga de sabor fuerte que integra en su composición la cepa probiótica Lactobacillus paracasei L26, la que ha mostrado tener las mejores características para mantenerse viva en la bebida. Entre lo destacado se señala que se refiere a una bacteria que se encuentra en el intestino de los seres humanos y que tiene la capacidad de neutralizar diferentes virus y toxinas, regulando y manteniendo en buen funcionamiento el sistema inmunológico.
Desde la Universidad se explicó que durante nueve meses se trabajó perfeccionando el proceso de elaboración de la cerveza hasta poder dar con la receta ideal que permitiera la supervivencia de las cepas probióticas. Se probaron seis cepas, y la L26 fue la que proporcionó mejores resultados por su especial resistencia. Aunque cabe aclarar que esta cepa fue mejorada fisiológicamente manteniendo su crecimiento sostenible en la cerveza, optimizando la cantidad de ingredientes utilizados en la elaboración de la bebida, la temperatura, el tiempo de fermentación, etc.
Los investigadores explican que cada 100 mililitros de cerveza contiene mil millones de unidades de probióticos, cantidad recomendada por la ISAPP (International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics, Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos).


