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Trío de gigantes

El mercado mundial de cerveza quedará a partir de ahora en manos de un trío de gigantes que dominará 60 por ciento del mercado, tras la compra por InBev, ahora número uno global, del estadunidense Anheuser-Busch, número cuatro.

Se trata del último –a la fecha– de los grandes movimientos en meses recientes, entre los que se incluyen la compra por Heineken y Carlsberg del británico Scottish & Newcastle, alianza en Estados Unidos entre SABMiller y Molson Coors, y otras que pueden seguir ocurriendo.

En un mercado mundial de alrededor de mil 300 millones de hectolitros (hl), de acuerdo con ResearchandMarkets, la combinación InBev-Anheuser-Busch creó un nuevo líder global, lejos de sus competidores, con cerca de 460 millones de hl.

Así lo acordaron las directivas de ambas empresas. La compra aún debe ser confirmada por accionistas y autoridades de control de monopolio.

Anheuser-Busch, con sede en St. Louis, Missouri, controla, sobre todo con sus marcas estadunidenses, la mitad del mercado cervecero de Estados Unidos. InBev se ubica hasta ahora atrás de SABMiller, de Gran Bretaña. Tanto InBev como SABMIller surgieron en su forma actual a partir de fusiones y compras.

El nuevo gigante de la cerveza será encabezado por el actual jefe de InBev, Carlos Brito. Los europeos asumen así el control de un tradicional consorcio, cuyas raíces se remontan a más de 150 años. Por eso la nueva firma se llamará Anheuser-Busch InBev. En el consejo de administración de la nueva compañía, los estadunidenses tendrán dos lugares. Uno será para el jefe de Anheuser-Busch, August A. Busch cuarto. De acuerdo con lo previsto, la operación se completará a finales de año.

Las dos compañías proyectan ahorrar al menos mil 500 millones de dólares al año, que esperan alcanzar en 2011. A partir de 2010, las ganancias de la empresa combinada aumentarán por los efectos de la compra.

La dirección de Anheuser-Busch se había manifestado anteriormente contra la adquisición rechazando una oferta de 65 dólares por acción por parte de InBev. Los dos rivales, inclusive, acudieron ante la justicia. La firma belga elevó luego su oferta a 70 dólares por título y las cúpulas de ambas empresas llegaron al acuerdo.

Las acciones del consorcio estadunidense están muy dispersas. La familia Anheuser-Busch sólo mantiene una parte muy pequeña de los títulos y además hay peleas entre ellos. La marca Budweiser será más comercializada en todo el mundo.

La compra por parte InBev a Anheuser-Busch desató una ola de indignación en parte de la población estadunidense. Políticos criticaron la iniciativa y reclamaron una solución nacional.

Barack Obama, candidato presidencial del Partido Demócrata, dijo que estaba decepcionado de que Anheuser-Busch, símbolo de Estados Unidos, acordara ser vendida, y que no haya normas que pudieran evitar la operación. Agregó que se debió haber hecho más para atraer a un comprador local.

Páginas en internet como www.savebudweiser.com convocaban a reunir firmas contra la venta y clamaban: “¡Compren Bud, como cerveza o como acciones!”.

El nombre tradicional seguirá vigente tras la fusión, al pasar a denominarse el nuevo consorcio Anheuser-Busch InBev.

Anheuser-Busch fue fundada en 1860 por inmigrantes alemanes, cuando el fabricante de jabones Eberhard Anheuser adquirió en St. Louis una pequeña fábrica cervecera, a la que se incorporó cuatro años más tarde su yerno Adolphus Busch.


La unión tendrá efectos en la Argentina

Cuando InBev lanzó la oferta por la estadounidense, anunció que uno de sus objetivos era potenciar Budweiser en todo el mundo. En la Argentina, esa etiqueta es fabricada por Cicsa, en la que Anheuser-Busch tenía un 8% de las acciones hasta fines de 2007. Cuando Cicsa incorporó Inversora Cervecera (Icsa), lo que le permitió sumar una planta en Luján y las marcas Palermo, Bieckert e Imperial (que eran de Quilmes hasta que llegó AmBev), la participación norteamericana en CCU Argentina se redujo al 4,1%. El grupo Quiñenco, de la familia trasandina Luksic, subió su parte del 92% al 95,9% porque puso los US$ 88 millones para pagar Icsa, fugaz emprendimiento de Ernesto Gutiérrez.

En Cicsa sostienen que, de no mediar imprevistos, tienen la licencia de Bud hasta 2025. La renovación del contrato se acordó a fines de 2007. El 99,9% de las cervezas que se despachan en el país está en manos de extranjeros. A InBev y CCU las sigue, a gran distancia, la alemana Isenbeck (3,9% de participación). La venta de esta bebida alcohólica llegará este año a casi 43 litros por cabeza, con un alza del 20% con respecto a los 36 litros que se bebían hace 5 años. En mayo, los volúmenes de ventas de las tres principales fabricantes subieron un 15,5% y llevaban un incremento interanual acumulado de 13,3%.

Fuente: Afp, Dpa, Reuters y Notimex


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