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Nota de tapa(s)

Empezó recolectándolas a los 12 años en Banfield, y ya llegó a una cantidad que lo coloca como el mayor coleccionista de Latinoamérica.

En esto de coleccionar objetos cerveceros, ya se sabe, no hay límites. Esta es la historia de Oscar Amestoy, quien empezó juntando tapitas a los 12 años junto con un amigo de su barrio, Banfield, y ahora que tiene 54 ya lleva recolectadas 55.000 unidades. ¿Dónde las guarda? ¿Cómo las conserva? ¿De qué forma las obtiene? De eso y mucho más trata esta nota.

“De chico había juntado tapitas varias veces -lamentablemente las tiré porque era más juego que otra cosa, hoy las lloro-. Mi actividad como coleccionista empezó a los 12 años, junto con otro chico del barrio. Teníamos sólo 36 tapitas, y hoy llegué a 55.000! Hoy mi edad es 54, así que han pasado unos cuantos años… En aquella época, en Banfield, donde vivíamos, o en cualquier otro barrio, era muy sencillo ir caminando por la calle juntando chapitas de distintos productos. Así empezamos. También pidiéndolas en el club o en algún bar o restaurant donde uno iba con los viejos. Luego cambié de socio y comenzamos a juntar con un compañero del secundario -y luego de facultad, uno de mis mejores amigos que hoy vive en Barcelona-”.

Claro que andar por las calles no era suficiente.

“Con la calle y los bares no alcanzaba para generar un volumen importante. Entonces comencé -a los 18 años, cuando pude manejar un auto- a visitar embotelladoras. Se consiguieron cosas buenas, pero tampoco una cantidad desmedida.

El primer salto cuántico fue cuando uno de los embotelladores me sugirió visitar a los fabricantes de tapas corona. Eso hice,a partir de 1972, y realmente mi colección creció mucho, sobre todo a partir de una gran cantidad de tapas muy antiguas -de las décadas del 50, 40 y 30- conseguidas en Coroplas, la fábrica de tapas perteneciente al grupo Quilmes. Así debo haber llegado a tener algo más de 10.000 tapas sobre fines de los 70, pero una gran mayoría argentinas”.

Pero la pasión, a veces, tiene vaivenes, atraviesa por momentos de reposo para, como los volcanes activos, hacer erupción más tarde con mucho más vigor. “Luego vino una época de descanso, de recibirme, comenzar a trabajar, casarme, vivir en un departamento chico -cuenta Amestoy-. Las tapas quedaron en casa de los viejos, hasta que nos mudamos a una casa en Ituzaingó y recomencé con el hobby, a principios de los 80″.

Cuenta Oscar que durante mucho tiempo se creyó un coleccionista solitario. “Aquí lo importante: yo siempre había creído que era el único chiflado en el mundo con este hobby. ¡Si habré tirado repetidas a la basura porque me ocupaban lugar! (también las lloro). Pero en 1985, visitando una fábrica uruguaya de tapas me dieron la tarjeta de otro tipo que los había ido a ver por el mismo motivo. Era alguien de San Pablo. Le mandé una carta con un par de docenas de tapas y me olvidé del tema. Dos meses después recibí una carta desde Venezuela, con 100 tapas. El hombre en cuestión es un italiano que había dejado de trabajar en la FIAT de Brasil y había sido enviado a Venezuela. ¡Fue un colega brasilero el que le reenvió mis tapas y así conocí al segundo chiflado con este hobby! En realidad, él es el primero porque tiene la colección más grande del mundo, con unas 250.000 tapas. La mía debe estar en algún sitio entre el puesto 15 y el 20, y es la mayor de Latinoamérica, ya que el italiano se volvió a Italia”.

Lo cierto es que Oscar Amestoy comenzó a cambiar unidades con su colega, se conectó con otros fanáticos y terminó siendo miembro de un club de coleccionistas de diferentes países, con sede en los Estados Unidos. “Ahí dí mi segundo salto, potenciado por la aparición de internet”, cuenta.

Orden y progreso

Claro que no todas las tapas son de cerveza. “Jamás se me ocurrió contar cuántas tapas de cerveza tengo, aunque otros colegas sí lo hacen. En una estimación burda creo que diría que alrededor del 25% son de cerveza, pero no estoy seguro. Hay una cantidad de coleccionistas que sólo juntan tapas corona de cerveza”.
En cuanto a la manera de obtenerlas, resalta que “fuera de las visitas que sigo haciendo regularmente cada vez que puedo a fabricantes de tapas que ya se acostumbraron al plomo que va a manguearles
y realmente me demuestran paciencia, consideración y afecto, la mayor parte de las tapas me llegan por canjes con colegas del exterior, especialmente europeos. Las tapas sudamericanas son muy buscadas porque aquí somos pocos coleccionistas. En Europa hay cientos y entonces las tapas de ellos no son tan buscadas porque hay muchos que te pueden enviar la misma tapa”.

Luego agrega: “En general me resisto a comprar -y también a vender- y sólo lo hago si no tengo más remedio. Vivo de una actividad comercial y trato en todo lo posible de mantener el hobby tan lejos como puedo de lo que -incluso lejanamente- se parezca al trabajo”.
Pero tener una colección de semejante volumen exige orden.

“Tengo las tapas ordenadas por fabricantes y dentro de ellos por productos. Por ejemplo, todas las Coca Cola juntas, las Cocas Light después, las Fantas, y cada uno de esos productos por países. Tengo una cantidad de cajas de madera -la gran mayoría de ellas son esas valijas que se usan para llevar herramientas-, a las que les saco la manija y las coloco acostadas. Dentro de cada una de ellas hago pisos de cartón duro (de 1,5 mm de espesor) y ahí van las tapas. Cada caja lleva 12 pisos”.

Cuenta Oscar que “el ordenamiento de las tapas siempre es un tema que demanda una enorme cantidad de tiempo, porque cuando llega una tapa a veces hay que ponerla en el medio de todo lo que ya está armado, y bueno, ahí estamos en problemas. Creo que en cuanto a la conservación es esencial que no estén en lugares húmedos (se oxidan sin remedio) ni tampoco expuestas a la luz solar, ya que hay determinados pigmentos -lo he visto ocurrir con rojos y amarillos, sobre todo- que con el tiempo son decolorados por ella. Hay coleccionistas que tienen otros sistemas, pero básicamente esas dos precauciones son fundamentales”.

Con la idea de preservarlas en condiciones, abundan las recomendaciones. “Mi experiencia es que es mejor no manosearlas demasiado. Las que usaba de chico para jugar se fueron manchando de tanto tocarlas. No hay que olvidar que son de hojalata, material que contiene hierro y estaño. El óxido de hierro es fácil de ver y de combatir. Generalmente con un poco de alcohol -que tiene las propiedades de un ácido muy débil- se lo elimina. Las manchas que digo, creo yo, se deben a la formación de óxido de estaño,y es imposible quitarlas. He visto gente que las recubre con algún tipo de laca o esmalte transparente.

A la larga eso amarillea y deforma el color de las tapas. Para mí no sirve. El único tratamiento que creo podría funcionar sería frotarles cera incolora. Vi alguien que lo hacía y las tapas lucían muy bien, pero no estoy seguro de los efectos del tiempo sobre ese tipo de material”.

Peligro de extinsión

Oscar Amestoy es miembro del CCSI (Crown Cork Society International), con base en Estados Unidos. Organizaciones similares existen en Holanda y Rusia, entre otros países europeos. “Tengo tapas de casi todos los países del mundo. Sólo me faltan de algún país chiquito de África y de algunos de esos nuevos países insulares de Oceanía. En mi colección, el país con mayor cantidad de tapas no es EE.UU., es Italia, con casi 7000, porque hay un fenómeno único allí: los vinos comunes años atrás se embotellaban en envases de vidrio con tapas corona, ¡y cada pequeño bodeguero tenía las suyas! El segundo país es Alemania (ahí sí, enorme cantidad de cervezas) con casi 6.100. El tercero es EE.UU., con 5.600, y en cuarto lugar Argentina, con algo más de 5.200. Luego vienen Canadá, República Checa, España, Dinamarca, Brasil y el resto”.

La ecuación costo-beneficio también entra en este rubro, razón por la cual las tapas coronas han comenzado a ser una especie en vías de extinsión. “Las tapas antiguas por lo general son mucho más bonitas que las nuevas: más colores, diseños con más arte; se ve que los costos de impresión se han encarecido al presente y que hoy las fábricas tratan de simplificar y reducir en lo posible la complejidad en sus tapas. También han cerrado cantidad de fabricantes de gaseosas y algunos de cerveza (la globalización es impiadosa), así que el universo de tapas a coleccionar que tiene un pibe que empiece hoy es mucho más reducido que el mío cuando comencé”.

Por último, Oscar señala que “lamentablemente las tapas corona son un material en decadencia. Las latas hasta cierto punto -pero no mucho, han coexistido por años- pero especialmente las botellas plásticas han causado una gran caída en su uso, especialmente en aguas, jugos y gaseosas. En Europa no es tan así e incluso se está volviendo al vidrio por razones ecológicas, pero nuestro continente siempre va a la zaga en estas cosas, y así seguimos viendo las botellas de PET y PVC ensuciando nuestros ríos y arroyos”.

Sobre este Artículo

Fecha
1 Mayo 2006

Autor
Mundo Cerveza

Categoría


4 Comentarios


  1. matias

    hola que tal, estaba buscando en google una tapa… ya qe yo tambien empece a coleccionar no hace mucho tapas de cerveza y tengo una qe la tengo repetida 3 veces i no recuerdo de qe cerveza es… tengo 18 años, i me gustaria qe me pudiera ayudar, muchas gracias



  2. alexis

    hola a todos…y en especial a matias…. tengo 22 años y soy de rio cuarto…. hace mas de un año que tengo una coleccion de tapas de cerveza y me gustaria conocer gente para poder intercambiar tapas y de esta forma poder agrandar la coleccion…muchas gracias



  3. vicky contreras

    hola soy de chile y primero quiero felicitarte por tu coleccion mi hija tambien colecciona tapas

    eres “cacho amestoy”, volley ateneo de la juventud?



  4. vicky contreras

    oscar, mi hija también colecciona tapas de coca-cola, pero antes que todo necesito saber si jugabas volley en ateneo….vicky


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